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Apenas descansó 6 horas de su sueño eterno en la tumba. La mezcla de cemento que selló las losetas de su sepultura aún no había endurecido, cuando sujetos desconocidos llegaron a extraer el ataúd y dejaron su cuerpo tirado a la intemperie.

Eso le ocurrió al difunto Raúl Escorcia Mejía, quien a sus 57 años murió el sábado último, fulminado por un paro cardíaco en el barrio “Nora Astorga”, de esta cabecera departamental.

Sus familiares lo velaron el domingo y su funeral fue el lunes a de las 9:00 de la mañana, pero a las 3 de la tarde de este mismo día, los familiares del difunto y la Policía recibieron un aviso desagradable: la tumba del infortunado hombre había sido profanada.

En efecto, los familiares del fallecido y las autoridades encontraron el cadáver acostado en la superficie del cementerio nuevo, fuera de la tumba y de la caja mortuoria.

Un detenido e investigan a una mujer

Según la Policía, el móvil no era el robo, porque un anillo que tenía el difunto, yacía en el dedo de una de sus manos.

Los familiares volvieron a sepultar a su deudo. Una fuente policial informó que también encontraron huellas de intentos de profanación en otras tumbas. En el cementerio solamente encontraron un par de zapatos, pero no se sabe si pertenece o no a los “escarba muertos”.

La fuente indicó que capturaron a una persona sospechosa de ser una de las protagonistas del tétrico acto delictivo. También investigan a una mujer a quien los familiares del difunto no le permitieron ver al fallecido en el velorio.

Las autoridades sospechan que la profanación pudo haber sido ejecutada por más de dos personas, por el peso del ataúd.