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  • Tomado de Diario Extra Costa Rica

Castigar a golpes a una niña desde que tenía tan solo siete días de nacida para “sacarle el demonio de la rebeldía” que se reflejaba cuando lloraba o defecaba, le costará a un matrimonio de origen nicaragüense pasar tres años en la cárcel cada uno. Así lo ordenó el juez Rolando Morales Balladares.

El desalmado matrimonio Zelaya Ruiz, fue condenado a más del máximo de lo que dispone la ley, y se les revocó el beneficio de la ejecución condicional de la pena, por lo que quedaron detenidos para que paguen por esta espantosa falta al deber de cuidar a su hija.

El fiscal Marco Pochet en sus conclusiones explicó cómo desde el 20 de agosto de 2008, a una semana de haber nacido la bebé, su padre la agredía continuamente.

“Cuando lloraba, le gritaba que se callara, que era una ridícula y la tiraba en la parte de arriba de un camarote que no tenía colchón. El decía que la niña estaba endemoniada”, sostuvo Pochet.

Golpes "liberadores"

El fiscal comentó que de acuerdo con las investigaciones, Zelaya decía que la niña -de apenas siete días- no hacía caso cuando le ordenaba que se callara, porque era malcriada. “Según él la bebé tenía un demonio de rebeldía, y por eso la golpeaba para liberarla y hacer que el diablo regresara al infierno”, dijo.

Pochet explicó que los vecinos reconocieron que la niña siempre estaba triste, golpeada y lloraba constantemente, y sus padres no le prestaban la debida atención. En lugar de cuidarla, ellos se comportaban como “periquitos de amor” mientras la bebé sufría y siempre estaba sola.

Al sujeto le molestaba cuando defecaba y decía que eso también eran síntomas del demonio.

Huían del pani

En tres ocasiones se cambiaron de residencia para evitar el control del PANI, y fue hasta el 19 de agosto de 2009 cuando los vecinos de un apartamento en Pérez Zeledón, se cansaron de escuchar llorar a la niña y llamaron a la Fuerza Pública, la que tuvo que botar la puerta para rescatarla y llevarla al Hospital Escalante Pradilla.

De ahí fue trasladada al Hospital Nacional de Niños, donde recibió la atención necesaria. Posteriormente, el Patronato Nacional de la Infancia la dio en adopción a una familia que sí la cuidará debidamente y le brindará todo el amor que se merece la bebita.

El fiscal recordó que en una oportunidad a la niña la golpearon tan duro que le quebraron los dos dientes superiores, uno de ellos se lo tragó, mientras su boquita estaba sangrando y si no hubiera sido por la atención médica, la menor habría muerto.

En su petitoria de pena Pochet sostuvo que por las leyes vigentes no podía solicitar más de tres años de cárcel.