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  • Tomado del Diario Extra Costa Rica

Cegado por los celos, un guarda de seguridad nicaragüense de 56 años ultimó de tres balazos a la mujer que desde hacía seis años era su compañera sentimental, en La Quinta Parada de La Carpio, Uruca.

De acuerdo con la versión de las autoridades, descubrir una serie de mensajes de texto donde la víctima le juraba amor eterno a otro hombre fue el detonante de una sangrienta historia pasional.

La nicaragüense María Hernández Hernández, de 35 años, fue impactada en la cara, la espalda y una mano. Su marido, José Trinidad Castillo Samayoa, intentó quitarse la vida pegándose un tiro en el cuello.

Eran apenas las 5:45 am del jueves y la mayoría de lugareños aún descansaba, sin embargo en la vivienda de la familia Castillo Hernández se vivía un infierno, protagonizado por los esposos desde primeras horas de la madrugada.

Los dimes y diretes iban y venían, los cónyuges no lograban llegar a una solución. Quizás el cariño ya se había agotado y lo que reinaba entre ellos era el odio. Las palabras sobraban y la repulsión ganaba terreno.

Tres detonaciones de un arma calibre 3.80 despertaron a los vecinos, quienes jamás imaginaron que detrás de una puerta la sangre corría y la muerte se acercaba para Hernández.

Ultima llamada

Las pocas fuerzas que le quedaban a Hernández le permitieron tomar el celular y hacer la última llamada. “¡Ayuda, ayuda!”, dijo la mujer. “Estoy herida”, fue lo que alcanzó a decirle a su yerno Moisés Santos.

Inmediatamente Santos corrió, se dirigió al cuarto donde agonizaba su suegra. Según afirmaron las autoridades, en ese momento no pidieron ayuda a la Cruz Roja, pues el hombre la montó en un carro particular y se dirigieron al Hospital México.

Castillo, atormentado por lo que había sucedido, acudió a un amigo, quien se encargó de dar la voz de alerta a las autoridades. Inmediatamente los uniformados se trasladaron a la casa y confirmaron los hechos.

Minutos antes de que llegaran los patrulleros, el guarda se propinó un balazo en el cuello. Los oficiales comentaron que en una mano sujetaba el revólver, por lo que procedieron a quitárselo y pedir ayuda a los paramédicos.

La unidad 1387 de la Cruz Roja llegó a atender el incidente. Castillo perdía fuerzas, por lo que lo estabilizaron y lo trasladaron al mismo centro médico.

Los doctores sometieron a la pareja a múltiples cirugías, y por más separados que quisieran estar, el destino los unía, pues ambos permanecían en la Unidad de Cuidados Intensivos.

No obstante, Hernández no gozó de la misma suerte de Castillo, pues su organismo no respondió satisfactoriamente a las operaciones y los médicos la declararon muerta.

Hizo carta

Agentes de la sección de Inspecciones Oculares y Recolección de Indicios del Organismo de Investigación Judicial, OIJ, permanecieron en la casa y decomisaron el arma, además ubicaron una carta, aparentemente escrita por Castillo, donde decía ser víctima de traiciones.

José Castillo, hijo del principal sospechoso del crimen, confirmó que su madrastra y su padre últimamente tenían muchos problemas.

“Quisiera que esto nunca hubiera sucedido, son cosas que uno no puede impedir. Había escuchado que a ella le gustaba mucho divertirse, pero jamás imaginamos la gravedad del asunto como para que mi padre actuara de esa manera”, declaró.

En el Hospital México aseguran mantener en vigilancia a Castillo, quien se mantiene en estado delicado.

La sección de Estadísticas del OIJ informó que en lo que va de este año se han registrado en Costa Rica 8 femicidios y solo faltan 3 para llegar al mismo número de víctimas del año pasado, que cerró con 11 mujeres asesinadas a manos de sus parejas.