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La Policía Nacional de Matagalpa esclareció el asesinato atroz de los esposos, Felipa Granado Pérez, de 52 años, y Juan Alberto Rodríguez García, de 70, quienes habitaban en la comarca de Dipina, municipio de Waslala, quienes fueron asesinados por tres de sus parientes (entre ellos dos sobrinos) para apoderarse de la “guaca” de dinero que tenían enterrada.

Evert López Cortedano, nieto de la pareja, reportó la desaparición el 22 de agosto, pero fue hasta el fin de semana pasado que los cuerpos fueron encontrados en las aguas del río Iya, adonde los asesinos los tiraron para no dejar huellas del crimen.

Cuando la Policía empezó a investigar encontró huellas de sangre en el piso de tierra de la casa de las víctimas, por lo que descartaron que los campesinos hubiesen desaparecido.

Luego determinaron que tres hombres llegaron a la casa del matrimonio el miércoles 22 de agosto, armados de un palo y un machete y les gritaron que abrieran la puerta por las buenas o la abrirían por las malas.

Garrotazos, filazos y disparos

Rodríguez García se levantó y abrió la puerta porque había reconocido la voz de su sobrino, pero fue recibido con un garrotazo en la cabeza que lo hizo perder la consciencia; luego, otro de los delincuentes le asestó un machetazo en el cuello y le cortó la yugular.

Acto seguido, los tres asesinos se dirigieron al cuarto donde se encontraba Felipa Granado Pérez, a quien también le asestaron un garrotazo en la cabeza que también la dejó inconsciente.

Después juntaron los dos cuerpos, y uno de los delincuentes tomó un rifle calibre 22, propiedad de la pareja, y los remató a tiros.

Les ataron piedras para que no flotaran

Posteriormente, los tres asesinos sacaron los cuerpos de la casa, y cubrieron las manchas de sangre con ceniza, llevaron los cadáveres hasta el río donde les ataron una piedra a cada uno para que no salieran a flote, y los arrojaron al agua.

Horas después, los criminales regresaron a la casa y se llevaron el dinero que la pareja tenía enterrado en el cuarto de la casa, además de seis vaquillas. Fue precisamente por los semovientes que los agentes esclarecieron el crimen y móvil.

Los ladrones huyeron, pero luego los agentes capturaron a Juan Carlos López Cortedano, sobrino del asesinado Juan Alberto Rodríguez.

López está detenido en la Policía de Waslala y pasó a manos del Ministerio Público para que responda por el crimen cometido; en tanto que los nombres de los otros implicados no fueron revelados para no entorpecer su captura.