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Su mirada denota angustia. Claudia Estrada intenta ocultar el dolor, pero le cuesta olvidar los momentos de “terror” que vivió la noche del pasado 14 de agosto, cuando un sujeto le arrebató la vida de tres plomazos al papá de la niña de cinco meses que se gesta en su vientre.

“Ese día caminamos hasta la farmacia porque íbamos a comprar gel para sobarle la espalda, yo esperaba que la muchacha me diera el cambio. Mario estaba pesándose en una balanza. De pronto un chavalo entró con una pistola en la mano”, relató.

Las imágenes del hombre apuntándole con el arma y amenazándola con matarla son imborrables, porque su esposo dio la vida por ella y por la niña que espera.

“El hombre me quedó viendo y me apuntó con la pistola, me decía palabras vulgares, y pedía el celular, yo se lo di. Mario estaba aún en la pesa, pero reaccionó y se metió en medio del ladrón y de mí, ahí le pegó el primer balazo”, recordó con la mirada perdida en el vacío.

Tras suspirar reacciona para continuar relatando que tras el primer impacto en el abdomen, Mario logró darle un puntapié en la mano en la que el ladrón portaba el arma, pero cayó al suelo, forcejeó con el agresor y este le hizo un segundo disparo.

“No supe a qué hora le hizo el tercer disparo. Yo pedía ayuda a gritos, pero nadie se metía. Las muchachas de la farmacia --que estaban escondidas detrás del mostrador-- me decían que me calmara, por el embarazo. ¿Pero qué podía hacer? Mi marido moría en la acera”, dijo.

El rostro de aquel hombre que huyó del lugar a bordo de una motocicleta conducida por otro sujeto de contextura recia, no se lo olvida a Claudia Estrada, pese a que perturba sus sueños.

Debido a la amarga experiencia, Estrada se siente insegura al caminar por las calles de Villa Flor Sur, y evita pasar frente a la farmacia Sinaí, donde ocurrió el crimen, incluso no se atreve a ir a ningún otro establecimiento comercial, porque teme por su vida.

Sin plata para salvarse

La delincuencia y la violencia no solo “ha llegado” a las farmacias, también a las pulperías de los barrios de Managua. Cuántos barrios son los peligrosos en Managua, no se sabe, pero se estima que son más de 20.

Javier Calero Castillo “cayó” el 22 de julio, producto de un impacto de bala de arma hechiza cuando dos pandillas se enfrentaban en Las Américas III, barrio de Managua considerado peligroso.

Calero Castillo cubrió con su cuerpo el de su hijo de 14 años, quien minutos antes de la tragedia había salido de su casa para ir a comprar a la pulpería.

Los pulperos de los barrios con alto índice delictivo no tienen dinero suficiente para instalar cámaras o tener vigilancia privada para proteger a sus clientes y a los suyos. “La venta del día no da para ponerse a salvo de la delincuencia”, comentaron.

“Lo que nosotros pedimos es que la Policía ponga más vigilancia, los pleitos entre pandillas son constantes, por eso uno se mantiene bajo llave. No se sabe la hora en que comienzan a lanzar morteros y disparos”, relató Melisa Mayorga, quien atiende la pulpería donde pereció Calero Castillo.

Para Mónica Zalaquett, Directora del Centro de Prevención de la Violencia, el fenómeno de la delincuencia y los asaltos en los negocios capitalinos tiene su origen en la cultura de consumismo, el tráfico de armas y la falta de oportunidades para los jóvenes habitantes de los barrios más pobres del país.

La especialista explicó que cuando el joven no puede comprar lo que se está publicitando, lo busca por otros medios.

“Si no podemos crear empleos para todos los jóvenes, por lo menos deberíamos fomentarlos en las zonas más afectadas por la violencia. Si el joven no tiene oportunidad para comprar ‘ese celular último modelo’, deberíamos frenar esa publicidad, porque se convierte en un arma de doble filo”, refirió Zalaquett.

“Desde hace mucho tiempo hemos alertado de la cantidad excesiva de armas que hay en manos de la población joven; es decir, se ha observado un incremento vertiginoso del uso de armas de fuego como pistolas, armas hechizas, incluso fusiles. Eso lógicamente ha aumentado la mortalidad en los enfrentamiento y en los asaltos”, manifestó.

Según el análisis de Zalaquett, antes los ladrones usaban armas blancas para cometer asaltos, pero con el incremento del narcotráfico y el comercio ilícito de armas, ha ido paralelamente aumentando las cifras de mortalidad por el uso de estas armas, y eso es lo que más produce inseguridad en la ciudadanía.

Habla la policía

Por su parte, la Policía Nacional dijo que para hacer frente a este fenómeno ha reestructurado sus fuerzas para controlar la actividad delincuencial en los barrios capitalinos, y por eso el actuar delictivo se ha reducido.

“Hemos hostigado los expendios de drogas, se han realizados 162 allanamientos en lo que va del semestre, con resultados de 119 personas detenidas, las que son procesadas por narcotráfico.

También se ha incrementado la vigilancia comunitaria, el patrullaje en las calles y zonas comerciales, y tenemos ubicada una unidad preventiva dentro del mercado “Iván Montenegro”.

La colocación de una unidad móvil en los barrios ha reducido considerablemente el delito, manifestó el comisionado Edmundo Vindell, segundo jefe del Distrito VII de Policía, en cuya jurisdicción están algunos barrios considerados “rojos”, como Villa Flor Sur.

También han implementado planes de cierres que consisten en mandar por las noches a 50 efectivos policiales a los barrios “Georgino Andrade”, Villa Venezuela, Laureles Sur y anexo al Barrio “Arnoldo Alemán”, considerados peligrosos.

Vindell explicó que con todas estas acciones los robos con intimidación bajaron en un 58% en comparación con el 2011. En lo que se refiere a los homicidios, han bajado en un 42% en relación al mismo periodo del año pasado, y asesinatos y parricidios solo se han registrado 1 y dos, respectivamente.

¿Y qué pasa ahora con los barrios “Jorge Dimitrov” y “Jonathan González” que antes eran considerados los más peligrosos de toda Managua? Únicamente se quedaron con el “color”, porque la actividad delincuencial ha disminuido, informó la vocería del Distrito Uno de Policía.

“Hemos desarticulado 12 bandas delincuenciales y la última denominada “Los Charros”, está parcialmente desarticulada, además los homicidios han bajado en un 25%. Los robos con intimidación se han reducido en 52%, igual sucede con los robos con violencia y hasta los delitos sexuales han disminuido el 18%”, señaló el teniente Moisés Larios, jefe de la Secretaría del Distrito Uno de Policía.

Explicó que el éxito de la labor policial en esos y otros barrios ha sido el trabajo de inteligencia policial: hay agentes del orden vestidos de civil en los diferentes puntos vulnerables a la delincuencia, como son las paradas de buses, los mercados, centro comerciales y casas de estudios.

El Proyecto Juventud que la Policía Nacional está desarrollando con los jóvenes en riesgo también ha ayudado a disminuir el índice delictivo.

¿No hacer turnos es la solución?

Alberto Lacayo, Presidente de la Asociación de Farmacias Unidas de Nicaragua, AFUN, aseguró que los asaltos en las farmacias en algunos barrios de la capital son un problema reciente que no solo afecta a los negocios, sino al ciudadano común.

“Desconocemos si el fenómeno es a nivel departamental, pero vemos que es un mal que va en escala”, expresó Lacayo.

AFUN no tiene cifras de la cantidad de asaltos ocurridos en farmacias, pero Lacayo aconseja que los propietarios deben tomar medidas en cuanto al almacenamiento de dinero e instalar cámaras en lugares estratégicos.

Ángela Quezada, gerente propietaria de la Farmacia Dayanara, ubicada en el Mercado “Iván Montenegro”, desde hace doce años, dispone de un sistema de monitoreo integrado por cinco cámaras colocadas en puntos estratégicos.

“Por las noches quedan dos vigilantes, por seguridad. Los turnos de 24 horas no son frecuentes, porque el riesgo sería mayor”, comentó.

Según Alberto Lacayo, “por seguridad y no por capricho”, lo recomendable sería evitar hacer turnos en barrios peligrosos, porque entre más noche, mayor es el peligro que se corre.

El Ministerio de Salud, Minsa, envía cada semana la lista de las farmacias de turno en la capital. Fue imposible conocer si existen sanciones para los dueños de farmacias que incumplen el horario, pero Lacayo explicó que las autoridades sanitarias son flexibles si se les explica por qué determinado negocio no puede cumplir con los turnos.

Dijo que lo ideal sería que el Ministerio de Salud garantizase la seguridad a los dueños de farmacias, para poder mantener el local abierto 24 horas sin temor a ser ultimados o asaltados.

Asaltos afectan operatividad

“A como está la delincuencia, te matan por un reloj. Considero que lo más sano, mientras no logremos tener un mecanismo que active un grado de protección para estas farmacias que están en esos barrios, lo mejor es no hacer el turno”, insistió Lacayo.

Aunque está consciente que labora en un barrio peligroso, la dependienta de la farmacia donde perdió la vida Mario Barraza dijo que no puede dejar de trabajar, porque la farmacia es el medio de subsistencia para ella y otras personas, pero anunció que instalarán cámaras.

En Managua hay 65 farmacias “grandes” en cuanto a capacidad económica se refiere, pero no hay datos de las pequeñas, ni se sabe cuántas han cerrado por temor a la delincuencia, pero lo que sí se conoce es que todos los propietarios incurren en gastos adicionales para poder cubrir la necesidad de protección. “Eso hace más difícil la sobrevivencia de las pequeñas farmacias”, concluyó diciendo el Presidente de AFUN.