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Las tranquilas aguas de la Laguna de Masaya cobraron la vida de un zapatero que tenía 33 años, quien llegó al balneario en compañía de dos amigos a compartir unos tragos de ron y un refrescante

chapuzón.

A Julio Ricardo Jarquín García, quien habitaba en el barrio San Jerónimo, situado al oeste del casco urbano de Masaya, sus vecinos lo vieron bajar a la laguna en compañía de dos

personas más.

Digna Rosa Martínez López acompañó a Jarquín y a Léster Collado. Al llegar a la laguna, Julio Ricardo decidió comer frituras y tomarse unos tragos, pero de pronto se quitó la camiseta y el pantalón.

“Se subió a una piedra y desde ahí se lanzó a la laguna, en una parte que es profunda, pero no volvió a salir. Comencé a pedir ayudar, pero no pudimos hacer nada, por lo que nerviosa subí para darle aviso a sus familiares”, señaló Martínez.

A eso de las 12:15 del mediodía de ayer, los familiares dieron parte a los bomberos, quienes lograron recuperar el cuerpo sin vida del zapatero, quien deja en la orfandad a una niña de nueve meses.

Después de dos horas subieron el cadáver por el bajadero conocido como “Puertas del Cielo”, donde la Policía y la forense esperaban para inspeccionar el cuerpo sin vida y descartar mano criminal.

La forense Mercedes Alemán inspeccionó el cuerpo sin vida y determinó que no tenía lesiones, pero sí evidencias de asfixia por sumersión.