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Autoridades de la Policía de Mateare, esclarecieron el asesinato de Eduardo José Gómez Vallejo, quien tenía 33 años y fue encontrado semienterrado en unos matorrales con diez puñaladas, una de ellas en la yugular.

Según las investigaciones policiales, el móvil del crimen fue la disputa por un trago de ron y el robo de un celular touch, valorado

en C$4,000.

Gómez estuvo ingiriendo licor todo el día domingo con los hermanos Crístofer de Jesús y Elder Smith Rivera González, de 24 y 20 años, respectivamente.

La víctima bota un trago de ron y Elder se enojó, iniciando así la discusión; éste último sacó el cuchillo y le propinó la estocada en la yugular y la mano derecha, luego le da el cuchillo a Crístofer, quien le propina las estocadas en el abdomen.

“Ambos detenidos ya confesaron”, informó el subcomisionado Edgar Antonio Castellón, jefe de la delegación policial del municipio de Mateare, donde ocurrió el delito.

Tratan de ocultar crimen

El crimen ocurrió en la cancha de fútbol del Barrio San José, el dos de septiembre entre las 10:00 y las 11:00 de la noche. Después de darle muerte a Gómez, los hermanos lo desvistieron y trataron de quemar la ropa en unos matorrales cerca de la escena.

“Los detenidos arrastraron el cuerpo ensangrentado más de 200 metros, y trataron de ocultarlo con monte dentro de un matorral, a la orilla del camino que va hacia San Andrés de la Palanca. Pobladores de ese lugar fueron quienes encontraron el cadáver el lunes a las diez de la noche, y nos dieron aviso”, agregó el jefe policial.

“A nosotros nos tiene sorprendidos la manera cómo lo mataron, él tomaba licor, pero con nadie tenía problemas, era un hombre trabajador. Nos extrañó que el domingo no regresó porque aunque anduviera tomado, siempre venía a la casa.

“Cuando fuimos a la Policía nos dijeron que esa sangre que estaba en la cancha era de perro, pero nosotros continuamos con la búsqueda”, se quejó uno de los familiares del fallecido quien por temor pidió el anonimato.

Tres muertos "a tuto"

Según los archivos policiales, Elder Smith Rivera tiene pendiente un homicidio ocurrido hace un año, pero los pobladores de Mateare señalan que con este último crimen son tres las muertes que se les imputan.

“Esos chavalos son ‘drogos’, delincuentes del barrio; cuando eran adolescentes cometieron dos homicidios, pero como los protegía el Código de la Niñez nunca fueron castigados, ahora esperamos que se haga justicia”, demandó otro familiar de Gómez.

“Le pedimos disculpa a la familia (de Gómez), no sé qué fue lo que nos pasó en ese momento”, se justificó Crístofer Rivera, mientras su hermano Elder guardaba silencio.

La víctima, a quien llamaban de cariño “Mascacolo”, elaboraba cajetas en el negocio familiar, se había separado de su pareja, pero tuvo dos hijas, de 9 y 12 años, las que vivían con él en el Barrio “Marvin Ortega”, donde sus restos fueron velados. La víctima descansará en el cementerio “Las Mercedes” del municipio.