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“Sé lo que hice, pero fue por seguridad de mis hijos y mía, ya no soporté más, fueron 22 años de martirio, sufrimiento y maltrato”, dijo entre lágrimas María Estela Vivas Cantillano, de 38 años, quien está detenida por privar de la vida a su cónyuge.

La víctima era Silvio José Bermúdez, de 43 años, con quien Vivas procreó ocho hijos, dos de los cuales presenciaron el crimen.

“Todo sucedió ante la presencia de mis dos hijas de 18 y 13 años, quienes me gritaban que no lo hiciera, que iban a llamar a la Policía, pero yo ya estaba cansada, era él o yo. Además, hace tres meses intentó violar a mi hija de 13 años, siempre nos dio mala vida, en cada embarazo me gritaba que no eran sus hijos y para su castigo, todos se parecían a él, nunca le fui infiel, él sí”, agregó Vivas.

“Yo no quiero que el Ministerio (de la Familia) me quite a mis hijos, porque todo lo que hice fue por su seguridad, no quiero que me separen de ellos”, dijo angustiada la detenida tras enterarse que esa entidad tomó bajo su tutela a siete de los menores hijos del matrimonio.

“El Ministerio de la Familia tomó cartas en el asunto y se llevó a un hogar sustituto a siete hijos de la dama, desde la mayor de 18 años hasta el pequeño de tres años. El mayor de 20 años andaba trabajando cuando las delegadas de MiFamilia y agentes de la Comisaría de la Mujer y la Niñez de este distrito se presentaron”, confirmó el comisionado Emilio Rodríguez, jefe del Distrito III de Policía.

Asfixiado

El crimen ocurrió el martes 4 de septiembre, entre las 8:30 y 9:00 pm, en la comarca Nejapa, del kilómetro 10 de la Carretera Vieja a León, 700 metros al sur.

“El caso se investiga de oficio, nos alertaron que había un cadáver y al verificar nos enteramos que Bermúdez había llegado en estado de ebriedad a la casa, empezó a agredir a la familia. La señora (Vivas) esperó que se durmiera y con un cordón de nylon lo asfixió”, informó el inspector Roberto Calero, vocero de la tercera delegación policial.

“Yo no voy a interponer denuncia, porque esos muchachitos quedan en desamparo, sin madre ni padre, ¿quién les va a dar de comer, qué será de ellos? No soy quién para juzgar, allá está Dios, a él le tendrá que rendir cuentas. ¡Ay, que Dios le valga!”, dijo resignada doña Concepción Bermúdez, de 65 años, madre de la víctima.

“Es cierto que ellos (Bermúdez y Vivas) siempre vivían peleando y él le pegaba, pero ella era una buena mujer, donde quiera lo acompañaba, además que le tuvo muchos hijos, no sé qué fue lo que le pasó, para mí que la cegó el Diablo”, agregó la dama.

La víctima era técnico en comunicaciones y laboraba para una empresa privada en la colocación de tendido de fibra óptica en diferentes partes del país.

El cuerpo de Bermúdez fue velado en casa de su progenitora en la comarca “Cedro Galán” y fue sepultado en el cementerio de Carazo.