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El albañil Raúl Antonio Martínez Zeledón, quien tenía 52 años, no pudo llegar a cenar a la vivienda de sus progenitores, porque a una cuadra de la casa fue atropellado por la mototaxi que conducía Vladimir David Solórzano Mairena, de 18 años.

El accidente ocurrió de la entrada a la comarca Pochocuape, 150 metros al sur, el domingo a eso de las 6:40 pm. El accidente es investigado de oficio por las autoridades de Tránsito del Distrito III de Policía.

“Solórzano conducía la mototaxi placa M-13858, de norte a sur, cuando el peatón cruzó de manera imprudente la vía, impactándolo de frente, falleció por trauma craneoencefálico. Fue trasladado primero al Centro de Salud de San Judas y luego al Hospital ‘Antonio Lenín Fonseca’, donde expiró cinco horas después”, informó la oficial de turno de la Tercera Delegación de Policía.

La familia doliente rechaza la versión policial y alega que Solórzano conducía bajo los efectos del alcohol, manejaba a exceso de velocidad, además dicen que la mototaxi no llevaba encendidos los focos.

“Es cierto que mi hijo venía con sus tragos, pero iba caminando a la orilla del camino, tenemos testigos de que el de la mototaxi conducía a gran velocidad. Lo acompañaba otro hombre porque iban a buscar licor, y no llevaban luces. Nosotros queremos que se haga justicia porque Raúl Antonio es el primer muerto de los cuatro a los que han atropellado”, insistió Ana Rosa Zeledón, de 78 años, madre de la víctima.

Piden justicia

“Ellos (la familia de Solórzano) querían arreglo, pero nosotros no aceptamos, porque mi hijo no está en venta ni tampoco fue un perro al que mataron, queremos justicia, porque ya no aguantamos a esos mototaxistas que siempre andan a gran velocidad y se lo pasan llevando a uno”, refirió Tomás Antonio Martínez, de 78 años, padre del fallecido.

“Ahora los chavalos únicamente tocan un timón y dicen que ya son choferes, la Policía debe poner mano dura y no entregar licencia de conducir a personas irresponsables”, señaló Martínez.

“Pedimos a la Policía que investigue bien el caso y no deje en libertad al conductor que ocasionó la muerte de mi tío, para no comprometer a la familia”, manifestó María José Cruz, de 31 año, sobrina de Martínez.

El Nuevo Diario trató de entrevistar al detenido como supuesto autor de la tragedia, para que contestara a los señalamientos de la familia doliente, pero la Policía no dio permiso para que se le entrevistara.

A la víctima mortal le sobreviven cuatro hijos adultos. El cuerpo fue velado en tres viviendas: en casa de su esposa, donde su hija mayor y finalmente en casa de sus progenitores. Su última morada fue en el cementerio de Loma Linda.

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