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“Ese fue el error de ellos, meterse en ese problema. Si no hubiesen intervenido en el asalto, mi hijo aún estaría con vida. Esto es una gran desgracia y pedimos que la Policía haga justicia encontrando a los responsables de este crimen y encarcelándolos por mucho tiempo”, dijo ayer Leopoldina Espinoza, de 51 años, madre de un ciudadano ultimado cuando trató de evitar un robo.

Efectivamente, el ayudar a un bebedor consuetudinario para que los antisociales no le siguieran robando cuando dormía en la calle, fue lo que le costó la vida a Néstor Iván Tellería Espinoza, quien tenía 28 años y sufrió dos impactos de bala en el abdomen.

Según la Policía Nacional del Distrito III, el crimen sucedió el pasado sábado a las 10 de la noche, cuando la víctima iba a su casa de habitación en compañía de dos amigos, quienes al pasar por El Ceibo de San Judas, observaron que un bebedor consuetudinario que estaba dormido en la acera de la calle estaba siendo despojado por sujetos desconocidos.

Al ver lo que estaba sucediendo, la víctima y sus amigos les reclamaron a los ladrones que no siguieran “limpiando” a Francisco Argeñal Lanzas, pero los antisociales sacaron sus armas de fuego y comenzaron a disparar contra ellos, impactando a Tellería Espinoza, quien fue trasladado al Hospital “Antonio Lenín Fonseca”.

Expira en el quirófano

El informe oficial dado a conocer por las autoridades, revela que Tellería falleció en el quirófano por hemorragia intra-abdominal.

Los amigos de Tellería también sufrieron lesiones de bala, pero ya se encuentran fuera de peligro.

“Mi hijo iba en compañía de su amigo Giovanni Narváez Cuadra, de 29 años. Iban a la casa después de terminar de jugar billar, cuando observaron que asaltaban al borrachito”, apuntó la madre de la víctima, quien no recuerda el nombre del otro acompañante de su vástago.

Investigadores del Distrito III de Policía se encuentran tras la pista de los culpables del homicidio, pero aún no hay detenidos.

Los familiares de la víctima denunciaron que en el mismo incidente donde perdió la vida Tellería, también murió un taxista que pasaba en el momento que los asaltantes realizaban los disparos y habría sido herido en el cuello, pero la Policía dice que ellos no tienen denuncia de eso.

Tellería era casado, se dedicaba a la venta de desinfectantes y deja en la orfandad a una niña de tres años de edad.

El cuerpo fue velado ayer en la que fue su casa de habitación, situada del Ceibo de San Judas, seis cuadras al oeste y tres cuadras al norte. Los restos mortales descansarán en el cementerio de Nejapa.

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