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  • Tomado de Diario Extra

Cinco latas del cajón de un camión que estaba estacionado en la urbanización Las Heliconias, en Purral, Goicoechea, son mudos testigos de la muerte del nicaragüense Erick Meza Martínez.

Aparentemente la víctima de 30 años tenía una semana de haber dejado su casa y desde entonces le pidió a su amigo Clay Lizano que le prestara por las noches el automotor marca Isuzu, blanco, placas CL233096, para dormir.

La madrugada del martes de la semana pasada no sería la excepción. Meza se despidió de sus amistades y con una sábana ingresó al cajón y se acostó, ignorando que nunca más les volvería

a ver.

Nadie escuchó ningún ruido extraño ni mucho menos vio gente acercándose al vehículo, por lo que los lugareños se levantaron y realizaron sus quehaceres como de costumbre.

Lizano, quien debía trabajar con su camión, pues lo habían contratado para una mudanza, se levantó

temprano.

“En varias ocasiones toqué la puerta del camión, pero nunca me la abrió, decidí levantarla y Erick estaba acostado, pensé que aún dormía, pero lo toqué en múltiples ocasiones y nunca respondió, le vi sangre en la boca y por eso llamé a uno de los vecinos”, comentó.

Alex Espinoza, quien es vecino y trabaja como auxiliar de enfermería, estaba cerca y al escuchar a Lizano decidió revisar a Meza. “El muchacho no tenía signos vitales, su cuerpo ya estaba rígido, no había nada que hacer”, declaró.

Paramédicos se encargaron de declararlo sin vida. Aparentemente tenía seis horas de muerto al momento en que lo hallaron.

Allegados y familiares del occiso se acercaron a la escena y afirmaron que este no tenía problemas con nadie. Asimismo, agregaron que padecía de crisis de epilepsia.

“No sabemos si estaba cumpliendo al pie de la letra el tratamiento, creemos que sufrió un ataque mientras se mantenía a solas y nadie lo pudo socorrer. No obstante, esperamos los resultados de autopsia para ver qué fue lo que realmente ocurrió”, dijo Onil Rodríguez, cuñado.

Jorge Rodríguez, oficial de la Fuerza Pública, dijo que la escena fue custodiada hasta que los agentes de la sección de Inspecciones Oculares y Recolección de Indicios levantaron el cuerpo y las evidencias.

Están a la espera de los resultados para determinar las verdaderas causas de la muerte del nicaragüense.