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OCOTAL, NUEVA SEGOVIA
La Policía logró determinar los datos concretos de la camioneta que hallaron hace más de una semana, enterrada en el corredor de una finca en el municipio de Jalapa, asimismo la identidad del dueño original, que responde al nombre de Armando Hernández, residente en el Barrio Altagracia, de Managua, cerca del puente La Fosforera.

El vehículo de tina es un modelo F250, año 86, de cuatro cilindros, combustible diesel y de tres pasajeros, ingresó vía Dirección General de Aduanas (DGA) en el 2001, proveniente de Estados Unidos. También tienen el número del motor y chasis, según datos que brindó el comisionado Juan Manuel Chávez, segundo jefe policial en Nueva Segovia.

Chávez agregó que prosigue la investigación, y ahora la apuntan a determinar bajo qué requisitos salió la camioneta de los predios de la DGA de Managua, “porque este vehículo estaba prendado por (falta de pago de) impuestos”, apuntó.

Las autoridades policiales y del Ejército sospechan que el automotor que tenía placas 245-034, fue utilizado para transportar droga. Personas vinculadas con la finca jalapeña guardan prisión en Tipitapa desde febrero pasado, por trasladar más de 144 kilos de cocaína.

Dañaron campanas de templos católicos
También Chávez informó de la recuperación de tres campanas de templos católicos que estaban en manos de un chatarrero de la ciudad de Estelí. Los objetos llamadores a la misa pertenecían a iglesias de Ocotal, Dipilto y Mozonte.

El hallazgo fue posible gracias a la denuncia de feligreses del último municipio que dieron aviso sobre la ausencia de una de las antiguas campanas en la torre. La investigación policial encontró involucrados a dos niños y un adolescente; el mayor será pasado a los tribunales especiales y los menores fueron devueltos a sus padres.

El alto jefe policial deploró el daño que sufrieron los objetos religiosos, pues éstos habían sido fragmentados y embalados para partir rumbo a fundidoras de El Salvador y Guatemala.