Lizbeth García
  •  |
  •  |
  • END

De los 19 testigos que presentó la Fiscalía para ir a juicio --el 13 de noviembre de este año-- oral y público por el asesinato del ingeniero Carlos Alberto Moreira, ninguno vio el momento en que los tres acusados supuestamente interceptaron, golpearon, asfixiaron y quemaron su cuerpo. Sin embargo, hay personas que los vieron en el vehículo de la víctima y en el que se llevaron de Enatrel después del hecho de sangre.

El ingeniero Carlos Alberto Moreira fue asesinado por asfixia mecánica el 22 de agosto, y un día después su cuerpo apareció con el 80 por ciento quemado, en el cuadrante 106 del antiguo ingenio Timal.

La Fiscalía calificó los hechos como asesinato, robo agravado del vehículo que conducía el ingeniero y hurto, porque después de que los tres acusados presuntamente mataron a Moreira, se presentaron a la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica, Enatrel-Los Brasiles, en la camioneta de la víctima, engañaron a los vigilantes y se llevaron un camión con el que al siguiente día intentaron sacar material de Enatrel-Ticuantepe.

Los abogados Ramón Rojas, Sergio Morales y Reyna Morales, defensores de Alexis Mendoza Alvarado, José René Mendoza y Pablo Meléndez, respectivamente, dijeron que la causa no debió ser elevada a juicio porque si bien es cierto hubo un asesinato, no hay prueba que revele que su clientes lo cometieron.

Hubo amenazas de muerte
Sin embargo, la fiscal Leyla Prado y el acusador particular Julio Morales Aragón, presentaron pruebas que indican que días antes del crimen supuestamente la víctima había sido amenazada de muerte en una gasolinera, adonde se habría encontrado con uno de los acusados, quien le habría dicho: “Nos corrieron, pero cuídense”.

Según la acusación, José René Mendoza y Mendoza Alvarado, fueron despedidos el 28 de mayo de 2007 porque el ingeniero Moreira les había dado seguimiento y los había descubierto aparentemente robando. Cinco vigilantes también fueron despedidos en ese tiempo, entre ellos Pablo Meléndez.

La Fiscalía también presentó un testigo que afirma que José René Mendoza llamó por teléfono, en estado de ebriedad en una ocasión a Enatrel y dijo que “les iba a quitar de encima” al gerente Domingo Cáceres, declarando en su contra en la Fiscalía. Pero además hay otros testigos que dicen que los acusados llegaron a Enatrel-Los Brasiles y Ticuantepe después del crimen, al autolavado donde dejaron la camioneta de la víctima y a la gasolinera, donde dejaron el camión botado.

Los abogados cuestionaron la investigación policial y la tesis móvil del crimen, diciendo que si los acusados en realidad hubiesen robado en Enatrel, ¿por qué la Procuraduría no los acusó? Pero además dijeron que es ridículo pensar que después de matar “iban a andar en caravana”, de aquí para allá, con el vehículo de la víctima y el de la empresa.