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El juez suplente de Distrito Penal de Audiencias de Estelí, Efrén Antonio Antúnez Borjas, admitió la acusación que la Fiscalía promovió en contra de Juan Ramón Acuña por el asesinato del comerciante José Roberto Calderón, quien era conocido cariñosamente como “Ruperto”.

Según la acusación, Acuña contrató un albañil para “remodelar” el sitio donde ocurrió el asesinato a fin de borrar evidencias, lo que no se concretó, porque la Policía llegó antes.

El juez decretó la prisión preventiva para el acusado y programó la audiencia inicial para el próximo 26 de octubre a las 9:00 am.

José Roberto Calderón fue encontrado muerto la tarde del pasado 12 de octubre, con las manos atadas y con un impacto de bala en la espalda. Estaba en el fondo de un precipicio ubicado a unos ochos kilómetros al este de la ciudad de Estelí.

Calderón había desaparecido dos días antes del hallazgo de su cadáver.

En la acusación, la fiscal María Eugenia González explicó que el crimen derivó de una deuda que Acuña había contraído con la víctima desde hace tres años.

Los familiares de Calderón informaron que la deuda era de US$6,000, correspondientes a la venta de una camioneta y de unos muebles. El vehículo no ha aparecido.

Víctima desconfiaba

Entre los testigos propuestos por la Fiscalía, sobresale Alex Francisco Alvarado, quien señaló que días antes el acusado había citado a la víctima en varios lugares, incluyendo San Pedro, para supuestamente entregarle un ganado para saldar parte de la deuda, pero cuando Calderón llegó al sitio no le dio nada, y luego le dijo que mejor regresaran a la ciudad.

Supuestamente el infortunado ya había comentado que observaba extraño que su amigo y deudor siempre lo citaba solo, y le prometía pagarle en partes, pero nunca lo hacía.

Según la acusación formulada por la Fiscalía, el 10 de octubre Acuña llamó por teléfono al infortunado diciéndole que le devolvería los muebles, pero que llegara a su casa, donde lo mató con un revólver 9 milímetros, y luego pidió prestada una camioneta para irlo a botar.

La acusación señala que Acuña contrató a un albañil para que cambiara el piso de la escena del crimen, repellara las paredes y pintara para borrar evidencias.

La remodelación no se concretó, porque la Policía capturó al albañil, pero como nada sabía del asesinato, fue liberado.

La Policía y la Fiscalía analizan si acusan o no al padre del imputado, Zacarías Acuña, quien habría ayudado a su hijo a ocultar el crimen. Inicialmente este fue arrestado, pero luego lo liberaron.