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Por lesiones psíquicas graves eran enjuiciados dos hermanos de apellidos Hernández, de 50 y 39 años de edad, respectivamente, en perjuicio de su hermana Elizabeth Justina Hernández, de 42, y el hijo de esta, un adolescente, pero la Fiscalía no siguió con la acción, lo que generó inconformidad en la jueza que conocía la causa.
“Las víctimas no son las únicas pruebas propuestas en el juicio, y hago la observación de que estamos ante un caso de violencia (intrafamiliar) y la petición de la Fiscalía implica el abandono de la acción penal, porque esta autoridad no puede proceder de oficio en las investigaciones ni en la persecución penal, por lo que se archivan las diligencias”, manifestó Pineda en la resolución que dio fin al proceso.
El 22 de octubre, cuando la jueza Sexto Penal de Audiencias, María Ivette Pineda, iba a abrir el juicio, el fiscal auxiliar Róger Alvarado Pérez solicitó la clausura anticipada, argumentando que la víctima no llegó al juicio porque había firmado un acta de mediación el 13 de agosto, un día antes de que se realizara  la audiencia inicial.
En el acta la mujer manifestó que ponía fin al conflicto penal, pero pidió respeto y alejamiento por parte de los acusados.
Aunque el fiscal explicó que la acusación era por lesiones, la judicial manifestó que la calificación legal es provisional, porque es al juzgador al que le corresponde calificar el delito.
Pero además, la judicial explicó que las lesiones graves acusadas derivaban de una aparente violencia intrafamiliar cometida entre miembros de una misma familia, por lo que consideraba que en este caso no podía haber mediación, según el artículo 56 del Código Procesal Penal. En base a dicho criterio fue que Pineda   no admitió el trámite de mediación en su momento.
Relación de hechos
En el escrito acusatorio, el Ministerio Público señaló que las lesiones comenzaron desde el 2008, cuando Elizabeth Justina Hernández decide trabajar en Panamá para mantener a su hijo, el que quedó bajo la tutela de su progenitora, pero este recibía maltrato de parte de uno de sus tíos, quien le decía: “Sos un gusano, no servís para ni m… sos un muerto de hambre”, y en una ocasión se sacó la faja y le pegó delante de la abuela.
En el 2010, la otra víctima regresó al país porque su progenitora estaba mal de salud debido a un derrame cerebral y tenía que cuidarla, pero los acusados le insistían que regresara a Panamá.
“Te vas de la casa o te saco a patadas a vos y a tu hijo”, le dijo uno de los acusados a las víctimas, según consta en el libelo acusatorio número 016075ORM1-2011 PN.
Los constantes insultos les provocaron a las víctimas alteración mental, por lo que debían recibir tratamiento psicológico.
Luego la mujer volvió a recurrir a la justicia, porque sus hermanos volvieron a maltratarla física y verbalmente. Este nuevo caso está radicado en el Juzgado Séptimo Penal de Audiencias de la capital y nada tiene que ver con el del Juzgado Sexto Local Penal, aunque los protagonistas son los mismos y el delito pudo haberse evitado si el primer proceso hubiese llegado a término.