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El haber denunciado a su asaltante es lo que probablemente le costó la vida al profesor de Informática del recinto universitario “Pedro Arauz Palacios”, Carlos Eduardo Zamora Izaguirre, quien tenía 26 años y recibió un impacto de bala en el rostro la noche del lunes, a pocas cuadras de su casa.

El asesinato se registró en el Barrio “Jonathan González”, de los semáforos de Enel Central 300 metros al norte, cuando Zamora regresaba de su segundo trabajo en una empresa de telefonía celular, donde se desempeñaba como analista de sistemas.

“Yo tenía pocos minutos de haberme comunicado con él, me preguntó sobre un número extraño desde el cual lo estaban llamando y le mandaban mensajes amenazantes. A los diez minutos volví a recibir una llamada desde su teléfono y me informaron que había recibido un disparo en el rostro, que estaba muerto”, manifestó consternada María Esther Zamora Izaguirre, de 19 años, hermana de la víctima.

Las autoridades del Distrito Uno de Policía descartaron que el móvil del crimen haya sido el robo, porque Zamora tenía consigo el celular, el dinero en efectivo que portaba y otros objetos.

Lo liberaron antes de tiempo

“Se presume que la persona que lo mató fue la misma a quien la víctima denunció hace dos años, porque le había robado. El sujeto fue condenado a cuatro años de prisión, pero únicamente purgó dos años y salió libre, aparentemente solo para vengarse”, dijo una fuente.

La familia doliente sospecha que ese sujeto sea uno al que solo identifican como “Walter”, quien vive a dos cuadras de donde residía Zamora y en más de una ocasión le gritó: “¡Vas a pagar muy caro lo que me hiciste!”.

El profesor deja en la orfandad a una niña de cuatro años, quien pregunta por su progenitor “pero yo le voy explicando poco a poco la realidad de las cosas, porque ella es muy astuta. Cuando miraba que iba anocheciendo y el papá no había venido, lo llamaba por teléfono para preguntarle por qué no había llegado”, manifestó resignada Rosa Idalia Acevedo, compañera de vida de Zamora.

“Nosotros no podíamos creer que ‘Carlitos’, como lo decíamos por cariño, estuviera muerto, porque era una persona que no se metía con nadie y era de los que siempre te extendía la mano”, manifestó Verónica Acosta, de 42 años, vecina de la víctima.

Zamora fue velado en el barrio “Jonathan González” y sus restos descansarán en el cementerio Milagro de Dios.