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Arruga el entrecejo, mueve la cabeza de un lado a otro como buscando algo, su mirada es desconfiada y su actitud es firme, no le gustó lo que encontró, dio media vuelta y siguió en la “rebusca”.

Rosa Esmeralda Castro continúa en su bicicleta recorriendo diferentes puestos de venta en el barrio “Luis Alfonso Velásquez”, donde ha vivido durante 42 años.

“Busco un tanque de gas butano de 25 libras, que no esté feo, viejo ni sarroso, por eso he andado toda la mañana de puesto en puesto, buscando uno bueno, pero solo recipientes oxidados hay. Esos me dan miedo, porque en cualquier momento podrían explotar y suceder una desgracia como la que hubo hace pocos días”, manifestó Castro, mientras se secaba el sudor de la frente.

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La preocupación de esta ama de casa es igual a la de muchas otras que leyeron y vieron por televisión cómo quedó Raúl de Jesús Castillo Gutiérrez, quien tenía 18 años e intentaba calentar alimentos en su cocina, la tarde del 12 de noviembre, cuando al encender un fósforo se apagó su existencia tras una explosión cuyo origen hasta hoy es un misterio, porque los peritos investigadores aún no se pronuncian.

Los Bomberos dicen que un tanque no puede explotar a menos que haya una mala manipulación del mismo.

Rechazo es general

La inquietud de Castro y de otros clientes que utilizan tanques de gas es compartida por vendedores y detallistas, quienes desde hace algún tiempo vienen observando que sus ventas han caído considerablemente, debido a que los cilindros están “feos” y por ende la gente los rechaza.

“Desde hace meses no vendo varios tanques. La gente los rechaza porque están sarrosos, chatos en los agarraderos, la pintura se les ha caído y se ven oxidados, por lo que la gente los llaman ‘los feos’ y simplemente no los llevan”, manifestó Edwin Ramos, de 32 años, propietario de la distribuidora Ramos, en la Colonia Nicarao.

Este distribuidor asegura que tiene unos 20 mil córdobas invertidos en tanques “feos” que tiene embodegados, porque la gente los rechaza.

“Estamos a la espera de que la empresa haga el cambio de los tanques viejos por unos nuevos o de mejor calidad, porque ese es dinero que invertimos y que mantenemos estático, sin obtener ganancias”, agregó Ramos.

“Cuando el tanque de gas está ‘viejito’ la gente se lo lleva, pero de mala gana, algunos se ponen a hablar y te tratan, pero, ¿qué puedo hacer yo?, si así me los dan. Únicamente queda esperar que la empresa me los cambie, pero no sé en cuánto tiempo, y mientras mi dinero sigue ahí ‘guardado’, hasta que venda el producto”, reflexionó Ricardo Hernández, otro vendedor de cilindros de gas.

La negligencia es la madre de los accidentes

“A nosotros nos han explicado en las capacitaciones que nos da el comandante Salvador Gallo --especialista en hidrocarburos, de la Dirección General de Bomberos, DGB--, que los accidentes suceden por diversas causas, la población muchas veces hace caso omiso a las recomendaciones, hay fugas de gas debido a válvulas en mal estado o rompimiento de las mangueras que se ´tuestan´ luego de su vida útil”, manifestó Jairo Martínez, de 43 años de edad, 12 de los cuales se ha dedicado a distribuir tanques de gas.

Según Martínez, empleado de la compañía que los distribuye el 60 por ciento de cilindros que se usan en el país, la empresa realiza una prueba hidrostática a cada cilindro de gas para ver si todavía mantienen la presión, además la vida útil está en constante revisión. Los tanques que no pasan la prueba, van a reparación o son descartados”, apuntó.

“Cuando nosotros llegamos a entregar el gas a las viviendas y los instalamos, observamos que en algunas casas todavía tienen de aquellas válvulas ‘cabezonas’ que son viejísimas, por lo que se les recomienda a los clientes cambiarlas, para evitar la fuga de gas, pero no hacen caso”, dijo Orlando Manzanares, de 31 años, de la distribuidora Manzanares, ubicada en el barrio “David Tejada”.

Hay leyes al respecto, pero...

El Nuevo Diario quiso saber cuándo la mayor empresa distribuidora de gas butano renovará los cilindros viejitos, pero no fue posible conocerlo, porque el gerente general de la compañía está fuera del país y no respondía correos electrónicos ni llamadas telefónicas, según informaron.

Aunque tampoco se pudo entrevistar al director ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Energía, David Castillo, porque también está fuera del país, se sabe que el ente regulador realiza revisión constante en los tanques de gas que se venden al público, pero para ver si tienen el peso por el que el cliente paga.

La normativa señala que el INE es la institución autorizada para realizar las inspecciones y sacar de circulación los cilindros en mal estado, pero no estipula el tiempo durante el cual se debe hacer el registro.

En el Acuerdo Ministerial del INE, número 64-DGH-01-2010, se detalla que la empresa mayoritariamente, domina el mercado de la venta de tanques de gas está obligada a reponer, llenar y colocar nuevamente en circulación, sin costo alguno, los cilindros que hayan sido sacados de circulación por el INE por incumplimientos de peso o mal estado físico.

En la cláusula 5 de ese acuerdo, en lo referido a las sanciones y multas, señala que si la empresa cobra por la reposición de los cilindros retirados de circulación por incumplimiento de peso o mal estado físico, será sancionada como si hubiese cometido una infracción leve.

Vida útil

“De 15 a 20 años es la vida útil de un cilindro de gas, pero muchos de estos ya tienen hasta más de 40 años de existencia, por lo que ya no son aptos para seguirse llenando, esto puede provocar una tragedia como la que pasó”, manifestó Marvin Pomares, director del Instituto Nacional de Defensa del Consumidor, Indec.

Según este funcionario, de toda la flota de cilindros de gas existente en el país, únicamente se ha renovado entre un 15 y 20%.

“El restante 80% de los tanques hay que sacarlos de circulación, porque es un atentado contra los usuarios (que sigan en el mercado)”, apuntó Pomares. Aunque reconoció que algunas empresas que distribuyen cilindros de gas han sustituido tanques, pero ha sido una cantidad mínima.