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Las autoridades descartaron el robo como móvil del asesinato del empresario farmacéutico Francisco Ramón Martínez López, quien tenía 48 años de edad, por lo que tomó auge la versión dada por parientes y vecinos de la víctima, quienes sospechan que se trató de un crimen pasional.

El crimen ocurrió en la alcoba de la vivienda de Martínez, ubicada en el barrio “Camilo Ortega”, a eso de las 10:30 pm del jueves, y fue cometido por dos sujetos frente a una niña de dos años, hija de la víctima y de Lisseth del Carmen Bermúdez González, de 26 años.

“Parece que la niña estaba dormida en la cama, cuando Martínez fue atacado, porque cuando escuchamos los gritos y subimos al cuarto, la encontramos temblando y con el vestido ensangrentado, pensamos que estaba herida, pero no, era la sangre del papá”, comentó una testigo que declinó identificarse para evitar represalias.

Investigan de oficio

El crimen es investigado de oficio por el Distrito III de Policía, porque la pareja sentimental de Martínez no interpuso denuncia, sino que fueron los vecinos quienes hicieron múltiples llamadas a la Policía, alertándole.

Martínez tenía tres heridas de arma blanca, dos en el cuello y una en el antebrazo derecho.

“La joven (Bermúdez) dijo que dos tipos se habían metido a la vivienda a robar, pero ninguna de las otras personas que estaban en la casa (la empleada, la niña y un hermano de la sospechosa) escuchó nada, por lo que se está profundizando en las investigaciones”, dijo el inspector Roberto Calero, jefe de la secretaría de la Tercera Delegación policial, quien confirmó el arresto de la mujer.

Historia de infidelidad

“Eso de que se metieron a robar no lo creo, porque esa casa es súper segura, hasta alarma tiene, se mira que eso fue planeado. Lo que sí tenían ellos (la pareja) eran problemas por infidelidad de parte de ella, eso todo mundo lo sabía”, manifestó otra testigo que no quiso identificarse.

“Todos los hijos nos fuimos de esta casa, porque mirábamos y le decíamos a nuestro padre de las infidelidades de esa mujer, pero nunca nos hizo caso. En el cuarto había una fuerte cantidad de dinero y ahora no está, mi papá lo tenía para pagarle a los laboratorios con los que trabaja”, dijo Aracelly Martínez, hija de la víctima, pero la Policía confirmó que el dinero y las joyas le fueron ocupados a Bermúdez, quien los tenía en un bolso.

“Yo miré cuando salieron corriendo dos chavalos delgados pelo largo, yo estaba en la calle esperando la lluvia de estrellas; ella (Bermúdez) salió detrás, gritando y diciendo que el marido estaba herido, porque se habían metido a robar”, manifestó otro testigo.

No fue posible entrevistar a Bermúdez, porque la Policía no lo autorizó, pues la investigación está en curso.

Martínez era propietario de tres farmacias ubicadas en el Mercado Oriental y procreó un total de seis hijos con diferentes mujeres. Sus restos fueron enterrados en el cementerio de Chinandega, de donde era originario.