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“Mi hijo había cumplido más del 50% de su pena de 4 años. Estaba muy enfermo y tenía derecho a que le dieran libertad para que lo cuidáramos. Asimismo, hay varios reos enfermos que si no los excarcelan podrían fallecer”, advirtió Rosa Argentina Arce.

Esta chinandegana es la madre del reo Oscar Danilo Traña Arce, quien falleció el 24 de noviembre, por Insuficiencia Renal Crónica, IRC, y anemia.

Traña Arce fue capturado cargando 60 gramos de marihuana, y estaba condenado por tráfico de droga.

La madre empezó a luchar por la libertad de su hijo desde el 28 de octubre de 2012, pero ni las autoridades judiciales ni carcelarias la escucharon.

“Fue cruel lo que pasó Oscar Danilo: estaba en agonía y los custodios del Sistema Penitenciario (Regional de Occidente) no le quitaron las ´chachas´. Además me avisaron cuando ya no se podía hacer nada por su salud”, comentó con tristeza.

Aunque la epicrisis emitida por las autoridades del Hospital España de Chinandega revela que el reo falleció por enfermedad, su madre y sus vecinos dicen que tenía golpes en el rostro, por lo que anunció que recurrirá ante las máximas autoridades del país para exigir una investigación.

Además denunció que en el penal a los prisioneros no les suministran medicamentos para tratar sus enfermedades, por lo que considera que el deceso de Oscar Danilo Traña Arce es como una campanada de alerta, porque en el Sistema Penitenciario Regional de Occidente con sede en Chinandega, hay una cantidad considerable de valetudinarios y enfermos crónicos.

Más enfermos

Darwin Moisés Peralta Lezama, de 22 años, fue sentenciado a cuatro años de cárcel por tráfico de 31.5 gramos de marihuana, pero solo ha cumplido cuatro meses.

“Mi marido tiene Insuficiencia Renal Crónica, IRC, y no toma los medicamentos para esa enfermedad.

Él ha solicitado a los policías que están en el pabellón del penal que lo lleven al hospital, pero un policía le dijo que solo mañas era. Si algo le pasa a Moisés, responsabilizo a esas autoridades”, advirtió Tania del Socorro Lumbí Martínez, esposa del reo.

Según ella, cada ocho horas su marido debe tomar medicinas para la IRC, pero los custodios no se las permiten, además le niegan las visitas y no le pasan los alimentos especiales que este tipo de enfermo necesita.

También Aurora Guadalupe Osejo Crawford denunció que sus tíos María Lourdes Crawford Herrera y Milton Antonio Rojas Crawford, quienes han cumplido más de la mitad de la pena que les impusieron por tenencia de droga, están gravemente enfermos, por lo que solicitó la ayuda del Juez de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria de Chinandega, Juan de Dios González.

En tanto, Lucrecia Lezama se declaró sorprendida por la falta de humanismo de los policías que están en la “Casa Amarilla”, que es un pabellón especial dentro del penal, y cuya seguridad está a cargo de la Policía.

Denunció que los policías no dejan que su hijo, Darwin Peralta Lezama, reciba tratamiento. El joven padece de insuficiencia renal, pero además tiene la cara inflamada por una muela con caries.

Una fuente policial negó toldos los señalamientos en contra de la institución, “porque nuestro principio es el humanismo y el respeto pleno a los derechos humanos”.

El “baile de la botella” y “el torito”

Roberto Lira, Director del Centro Cristiano de Derechos Humanos en Chinandega, Ccdhch, reveló que la mayor cantidad de denuncias por maltrato físico y por detención ilegal ocurren en la Policía, pero también hay quejas contra los personeros del Sistema Penitenciario, principalmente por retardación de justicia.

Afirmó que con la entrada en vigencia de la Ley 779, que protege a las mujeres de la violencia, las cárceles se saturaron, porque los jueces “solo recetan” prisión preventiva.

“No existen condiciones económicas para el suministro de alimentos, ni estructuras carcelarias adecuadas. En el Sistema Penitenciario hay 1,150 reos y su capacidad es para 370. En una celda con capacidad para 10 hay 40 presos”, afirmó.

Explicó que el hacinamiento hace que los reos peligrosos se ensañen con reos primarios.

“Los hacen practicar el baile de la botella (los ponen a bailar y los golpean salvajemente), y otra práctica que la denominan ´el torito`, que consiste en quemar a los reos, ocasionándoles mayor daño a los diabéticos que pierden sus miembros”, dijo.

Según él, en el Sistema Penitenciario y en el pabellón de la Policía circula la droga, la cual ingresa por medio de personas que tienen poderío en el tráfico interno. Estas personas manipulan a los reos agresivos a cambio de estupefacientes.

Lira considera ridículo los nueve córdobas que el Gobierno Central asigna para los tres tiempos de comida de cada reo, por lo que los alcaides “deben hacer milagros” para dar de comer a más de mil prisioneros.

Nueve córdobas para desayuno, almuerzo y cena

Reveló que anualmente un promedio de 3 a 5 prisioneros fallecen en el penal de Occidente debido a enfermedades crónicas, por lo que urge que las autoridades correspondientes atiendan a este tipo de prisioneros y establezcan condiciones para “descongestionar” las celdas.

Juan de Dios González Quintana, Juez de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria de Chinandega, comparte la preocupación por los reos enfermos y el hacinamiento en el penal de Occidente.

Reveló que de los 650 prisioneros que están bajo su responsabilidad, 60 son valetudinarios, --tienen 70 años de edad--, y están condenados por delitos graves, incluyendo narcotráfico.

Informó que hay varios reos que padecen de Sida, tuberculosis, diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, entre otras enfermedades crónicas, que requieren atención médica especializada.

“Con gran responsabilidad he ejecutado la pena de los privados de libertad, también he tenido mucho cuidado en el sentido humanitario que se les debe guardar a ellos, ya que se les debe preservar su salud y su vida, además de brindarles reeducación”, dijo.

Manifestó que ha habido casos en los que ha concedido la ejecución diferida y la convivencia familiar extraordinaria, porque el reo está gravemente enfermo y hay suficientes exámenes médicos legales que lo demuestran.

Recordó el caso de una señora rivense que estaba en sillas de ruedas y condenada por tráfico, y se le concedió la libertad.

“Desgraciadamente la situación ahora es diferente y hay mayor tendencia que un beneficiado vuelva a cometer delitos de tráfico de droga y consumo de la misma; hay una política de Estado en ese sentido y debemos ser más firmes en eso”, agregó.

Afirmó que constantemente visita el penal para revisar los expedientes de los reos y constatar cómo marcha el cumplimiento de las penas, para evitar la retardación de justicia.

A su juicio, el Sistema Penitenciario y la Policía son humanitarios, lo que ha pasado es que la muerte de un prisionero es una situación que al igual que otras no se puede predecir.

¿Y si fingen enfermedad?

“Me duele ver eso, incluso he tenido serios problemas por ser humanitario, pero hay que tener cuidado para no excarcelar reos cuando fingen enfermedades”, destacó.

Anunció que en los primeros tres meses de 2013 analizará los casos de reos valetudinarios para determinar quiénes podrían ser excarcelados.

“La mayoría de estos señores están por asesinatos, violaciones, tráfico de drogas, entre otros delitos graves, por lo que debemos ser cuidadosos”, recalcó.

Por su parte Álvaro Narváez Castillo, Vicepresidente del Patronato de Reos de Chinandega, expresó que apoyan a los privados de libertad mediante la entrega de alimentos, medicinas, atención psicológica, médica, y odontológica, consejería y capacitación en mecánica, carpintería y panadería, entre otros.

“En el penal se brindan unas 60 consultas diarias, por eso realizamos gestiones ante la Fundación Americana Nicaragüense, ANF, así como a laboratorios y distribuidoras para poder suministrar medicamentos, principalmente a los reos que padecen de enfermedades crónicas”, añadió.

Finalmente, dijo que en León ya está el terreno para la construcción de un penal, y cuando esté listo se descongestionará el Sistema Penitenciario Regional de Occidente.