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Hace ocho años, poco después de cumplir sus 20 años de edad, Yajaira Flores Arce supo por medio de un amigo, que en la Dirección General de Bomberos de Estelí, DGBE, necesitaban una cocinera y sin pensarla dos veces se fue a pedir el puesto, porque necesitaba una fuente de ingresos para costear sus estudios.

Conversó con el jefe de la estación, comandante José Ramón Montano Blandón, quien le dio el empleo, pero le dijo que debía completar tres meses de prueba, los que cumplió “con todas las de ley” cocinando para 35 hombres, luego fue contratada permanentemente.

Después de un año y medio de ser la cocinera oficial de la “tropa” de la Dirección General de Bomberos de Estelí, los jefes de Flores vieron en ella entereza e integridad en su trabajo, por lo que la seleccionaron para participar en el Curso de Capacitación en “Asistencia de Primeros Auxilios Avanzados”, APAA.

El curso duró tres meses y Flores Arce se destacó, según cuenta el comandante José Ramón Montano, quien es respetado por todos sus subalternos, porque no es el jefe tradicional sino que hace el papel de padre y consejero cuando las circunstancias lo demandan.

Ni se imaginaba

Flores Arce nunca se imaginó que sería bombera, aunque su hermano mayor, Luis Flores, fue bombero permanente y ahora es voluntario.

“Mi hermano no me influenció”, explica, pero recuerda que cuando ella era adolescente, llegaba a visitarlo a la Estación de Bomberos y se quedaba viendo los camiones, las mangueras y todo lo que ahí había.

El tiempo y las circunstancias cambiaron el rumbo que tomaría la vida de Flores que ahora es especialista en Búsqueda y Rescate en Construcciones Colapsadas, BREC.

La especialidad de Flores es la búsqueda, ubicación, estabilización y extracción de víctimas atrapadas en estructuras colapsadas por terremotos o derrumbes.

La experiencia y destreza que ha adquirido a lo largo de estos años la han llevado a participar en competencias amistosas entre bomberas en Honduras, donde según el comandante Montano, ocupó lugares destacados.

Hace dos años Flores estuvo en Austria, donde junto a otras mujeres bomberas de Nicaragua participó en un encuentro para intercambiar experiencias.

Pero para los que pensaban que una bombera no tiene tiempo para la flama del amor, se equivocan, porque desde hace unos cinco años comparte sus sueños con un varón con quien ha procreado dos hijos, una niña de cuatro años y un varoncito de tres.

El marido de Flores, quien es joyero y tímido cuando de entrevistas se trata, comentó que las joyas más preciadas en su vida son su esposa e hijos.

“Es una labor difícil y tesonera, porque si necesitan que tome una manguera para apagar el fuego, lo hago”, comenta ella.

La actividad bomberil le demanda a esta mujer y a todas las otras bomberas en Nicaragua, turnos y entrenamiento, pero no hay contemplaciones para ellas. Hacen los mismos ejercicios que sus compañeros varones.

El chaquetón, el pantalón, las botas, el casco y el equipo de oxígeno que un bombero debe usar a la hora de extinguir un incendio pesan entre 45 y 50 libras.

Además, las mangueras que se usan para apagar los incendios tienen una presión “descomunal”. Las escaleras también pesan y deslizarse en una cuerda para entrenar o salvar una vida, “no es jugando”.

Según el jefe de la Dirección General de Bomberos de Estelí, comandante Montano, Flores se preocupa por cumplir con las tareas que se le asignan.

“Sin la comprensión de mi esposo y demás parientes difícilmente podría ser lo que ahora soy”, comenta la dama, quien recuerda con cariño el legado que dejó el comandante Héctor Sevilla Boza (q.e.p.d.), fundador del Sistema Nacional Contra Incendios.

Vio morir a una niña

Como bombera, madre y mujer, Flores trata de aprovechar los pocos momentos que está al lado de su familia, porque está empeñada en coronar la licenciatura en Enfermería, “para así servir mejor al pueblo esteliano”. Este año concluyó el tercer año de la carrera.

Sin duda que lo que Flores ha logrado en el campo bomberil tiene que ver con la visión y la apertura que las autoridades nacionales de la DGBE tienen hacia el trabajo y la fortaleza de las mujeres.

Uno de los momentos más tristes que ha vivido Flores en estos años como bombera, fue cuando una niña de tres años murió quemada.

La pequeña estaba sola en su casa en Estelí y los bomberos tuvieron que escalar el techo para rescatarla. Llegó con vida al hospital esteliano, pero horas más tarde falleció debido a las quemaduras que sufrió y a la inhalación de gases tóxicos.

10 de cada 100 bomberos son mujeres

Se estima que en la Dirección General de Bomberos de Nicaragua, solo el 10% de sus miembros son mujeres.

Claudia Martínez es madre de dos niños y tiene siete años de trabajar para la DGBE.

Carmen Elena García tiene cuatro años de ser bombera, es casada, pero no tiene hijos.