María Mercedes Urroz
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Ésta es una advertencia para quienes vayan a la Oficina de Tránsito Nacional a realizar alguna diligencia: deben tener más cuidado con los vehículos que dejan aparcados, ya que al salir se pueden llevar la sorpresa de no encontrarlos.

Esto es precisamente lo que le ocurrió a Donald Ángel Peralta Navarrete, de 61 años, quien sólo demoró media hora en dicha oficina y al salir no encontró su vehículo.

Peralta llegó a Tránsito Nacional a arreglar un problema que tenía con su documentación. Ingresó a la Oficina de Licencias, pero dejó su camioneta Mazda, café, placas M 029-970, frente a la oficina de la jefatura, y al salir ésta ya no estaba, pese a que había pagado el costo del estacionamiento dentro del complejo, que se supone está más que vigilado por la Policía.

El hombre llegó a resolver un problema y salió con otro. Después del incidente se dirigió a la Quinta Delegación de Policía a interponer la denuncia por el robo con fuerza del que fue víctima.

Aunque los agentes policiales investigan el caso, no se sabe quién o quiénes lograron robarse el vehículo. Lo que quedó en evidencia es que en ningún lugar se está a salvo de los ladrones.

Asaltan a taxista

Otra víctima más de los delincuentes fue un obrero del volante a quien tres desconocidos lo intimidaron para despojarlo del vehículo en que trabajaba.

Francisco Javier Corea Oviedo, de 41 años, circulaba en el taxi Hyundai, Excel, blanco, placas M 033-92, propiedad de José Raúl Nicaragua, cuando en el sector de la rotonda El Güegüense fue abordado por los delincuentes.

Tres hombres le solicitaron una carrera hacia el sector de Las Brisas, uno se subió al lado del conductor, mientras los otros dos atrás. Cuando llegaron al sector donde fue el restaurante Aragón, tres cuadras al norte, una cuadra al este, en vez de sacar el dinero para pagar, sacaron un puñal y una pistola.

En la denuncia el afectado reveló que la pistola se la colocaron en el cuello y lo obligaron a salir de taxi. La Policía Nacional circuló el vehículo, le mostró el álbum fotográfico, pero Francisco no reconoció a ningún delincuente. Los investigadores policiales indican que en estos casos utilizan el vehículo robado para hacer otra fechoría y luego abandonarlo, o en el peor de los casos, desmantelarlo.

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