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“Por la vida de las mujeres, ni una muerte más”, “Castigo para los agresores”, “Asesinos y violadores a la cárcel”, gritaba un grupo de mujeres, en apoyo a Jordy Rivas Meléndez, quien recibió de parte de su excompañero de vida, Jaime Adrián Hernández Vallecillo, varias estocadas que le lesionaron un pulmón, el corazón y el esófago.

“Tenía una nueva relación, cuando él me siguió. Hirió a mi novio y luego a mí. Caí al suelo y mis familiares y vecinos gritaban, por lo que él aprovechó para huir. Me he sometido a tres operaciones, porque una de las heridas me tocó el corazón”, recordó Rivas.

Hernández Vallecillo admitió ayer en el Juzgado de Audiencias de Masaya, los hechos por lesiones graves y homicidio frustrado, de que fue acusado por la Fiscalía.

El juez Leonel Alfaro le revocó el arresto domiciliar que le había concedido en la audiencia preliminar.

El Ministerio Público pidió 16 años por ambos delitos, mientras la defensa solicitó la pena de 7 años y medio.

Según la víctima, el hecho ocurrió en julio del año pasado, en Veracruz, en la comarca Los Madrigales, cuando tenía seis meses de separada de su excompañero de vida, Jaime Adrián Hernández Vallecillo.

"Tengo que valorar las atenuantes y agravantes sobre lo que hay en el expediente, porque él pierde el derecho a un juicio oral y público y tengo que dar la sentencia el 21 de febrero”.

Leonel Alfaro
Juez de Audiencias de Masaya

Otra víctima

Con varias cuchilladas resultó Lesbia Sabina Guido, de 21 años, tras ser agredida por su cónyuge Modesto Carlos Rojas Olivares, de la misma edad, con quien ha procreado tres hijos.

La familia de Guido la salvaron de una muerte segura, Rojas le propinó varias estocadas en el brazo izquierdo, en la mano derecha y dos heridas en el rostro.

La víctima había interpuesto denuncia en la Comisaría de la Mujer, Niñez y Adolescencia por violencia intrafamiliar.

Los hechos se dieron la noche del miércoles, cuando llegó Rojas y encerró a los tres niños, apagó las lámparas y encendió a todo volumen el equipo de sonido para evitar que alguien auxiliara a la víctima.

Victorino Guido, de 67 años, padre de la joven se mostró sorprendido por la actitud de su yerno, quien supuestamente no toma licor, ni tiene vicios.

La joven se gana la vida viajando a Honduras, para comprar frutas y gallinas, las que vende en El Viejo.

 

 

Colaboración de Róger Olivas, Chinandega.