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La frase que dice que “el perro es el mejor amigo del hombre” sigue vigente, a como lo demostró “Piero”, la mascota fiel de Carlos Giovanni Ortega Casaya, de 34 años, cuyo cadáver salió a flote ayer, en la costa del Lago de Managua, cerca del barrio Las Torres.

Ortega fue arrastrado por las caudalosas corrientes del cauce que pasa por Las Américas Uno, después de resbalar de forma accidental. Al lugar se presentaron amigos y familiares del infortunado, cuyo cadáver emergió ayer, a la una de la tarde, a unos cuatro kilómetros al oeste de donde desemboca el cauce en el cual cayó accidentalmente el domingo.

Testigos relataron que el can, al ver que su amo era arrastrado por la caudalosa corriente, se lanzó sobre el embravecido oleaje, asemejando un intento de rescate, imposible a todas luces. Ahora, Carlos Ortega, también conocido entre sus amigos como “El Momo”, espera recibir cristiana sepultura, mientras “Piero” tiene un nuevo amo, un niño de siete años que cuida de éste como si se tratara del mejor de sus juguetes.

Es tanto el cariño del menor por el can que ni siquiera permite que su nueva mascota pose para los periodistas, porque equivocadamente cree que se lo van a devolver a los familiares de su anterior amo. El perrito fue rescatado por lugareños del barrio Anexo La Primavera, cuando estaba por llegar a la desembocadura del cauce que pasa por el sitio donde cayó Ortega Casaya, y luego lo depositaron en manos del pequeño, quien lo acogió como propio.

“Giovanni me dijo que no lo dejara morir, pero no lo pude sostener por la fuerza del agua”, narró Reynaldo Pérez, quien presenció el momento en que el hombre cayó al cauce, la tarde del domingo.

Flota otro cuerpo
Asimismo, el cuerpo de un desconocido, en estado de descomposición, fue rescatado por miembros de la Dirección General de Bomberos y trasladado al Instituto de Medicina Legal, IML, para realizarle la autopsia y conocer la forma en que pereció, aunque se presume que al igual que Carlos Giovanni Ortega Casaya, fue por sumersión.

El joven era de tez morena, recio, lucía un short jeans color negro, faja café, zapatos deportivos. Tenía un tatuaje en el hombro izquierdo en forma de águila con una espada, además llevaba una cadenita en el cuello y un anillo de plata.

A las doce del mediodía de ayer, agentes de la Segunda Delegación de Policía, miembros de la DGB y del IML, lograron sacar el cadáver de las aguas del lago Xolotlán, exactamente de donde fue el Cine Blanco, dos cuadras al este, ocho cuadras al norte, en el barrio Manchester.

Según información preliminar de la subcomisionada Geraldine González, Jefa de Tránsito de la delegación policial, la identidad del joven de aproximadamente 25 ó 30 años es aún desconocida. “Hasta el momento no tenemos reportados desaparecidos… estamos coordinando con los demás Distritos; vamos a esperar el dictamen de Medicina Legal para saber cómo murió”, dijo la subcomisionada González.

El fallecido fue localizado por Juner Henry Navarro, quien aseguró que se daba un “chapuzón” cuando con sorpresa vio salir el cuerpo del agua.

“Yo fui a la venta de Dominga a avisar que llamaran a la Policía o los canales, porque unos chavalos le estaban tirando piedras al pobrecito, ya estaba muerto, pero usted sabe, no era para que lo maltrataran”, aseguró Navarro.

Al caer la tarde de ayer aún no se tenía la identidad del joven, en tanto la Policía de la Segunda Delegación continúa las investigaciones.

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