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La sentencia a ocho años de prisión para Jaime Adrián Hernández Vallecillo, quien fue inculpado por homicidio frustrado y lesiones graves, cayó como balde de agua fría para Jordi Rivas Hernández, quien recibió siete puñaladas que pusieron en peligro su vida, en junio del año pasado.

Los familiares de Rivas se encontraban consternados por la decisión del juez, mientras el sentenciado amenazaba de muerte a todos los presentes en la audiencia de notificación de pena, incluyendo a los periodistas.

Para Rivas la sentencia es una burla contra la mujer, “porque quiere decir que merece más pena el que se roba una vaca… Vamos a apelar, porque temo por mi vida. Ustedes escucharon la manera amenazante con la que abandonó el Juzgado. Temo por mi vida, la de mi hija y la de mi mamá”, dijo la joven, a quien fue necesario someterla a varias intervenciones quirúrgicas.

Anuncian queja contra juez

Por su parte Elia Palacios, de la Comisión Red de Mujeres contra la violencia, y Axayacatl, dijo que apelarán la sentencia del juez Leonel Alfaro y elevarán su queja ante las máximas autoridades, si es necesario.

El juez de Audiencias de Masaya comentó que es lógico que los familiares reaccionen de esta manera, por falta de conocimiento en materia de Derecho, “porque se establece que cuando el acusado admite los hechos, se considera que tiene que dársele la pena mínima”.

“El fiscal pidió doce y la Defensoría pidió tres años y medio, por lo que saqué la media de ocho años. Este delito no entra en la Ley 779, porque ocurrió antes de la aprobación de la misma”, explicó saliendo al paso a las críticas de los que dijeron que el caso debió ser juzgado como femicidio frustrado.