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El destino puso fin a la corta vida de una bebé de apenas tres meses y 15 días de nacida, cuando su progenitora se disponía a llevarla a una clínica previsional, porque tenía calentura, momento en el que fueron atropelladas por un motociclista.

La menor Francesca Esther Espinoza Jiménez llegó a la clínica privada ya sin signos vitales debido al trauma craneoencefálico severo y trauma cervical cerrado que sufrió.

El accidente ocurrió ayer a las 5:30 am, en la parada de buses de la Colonia San Roque, ubicada en el kilómetro 32 de la Carretera Panamericana Norte, donde Erling del Socorro Jiménez, de 30 años, cruzaba la carretera con su hija en brazos.

“Dicen que el hombre (el motorizado) iba en estado de ebriedad y zigzagueando sobre la carretera, y las atropelló. El conductor le dio C$150 para que se trasladara en taxi al hospital”, manifestó Arlen Jiménez, de 32 años, tía de la menor.

“Yo estaba trabajando como vigilante en un laboratorio farmacéutico, cuando me llamaron para que me trasladara al Hospital ´Yolanda Mayorga´, donde me dieron la mala noticia. Pasé casi todo el día esperando un sello en el acta de defunción, para retirar el cuerpo de mi hija. ¡Qué mal servicio!”, se quejó Leodan Espinoza, padre de la víctima.

La madre de la criatura sufrió una fractura en el brazo izquierdo y traumas en las piernas y caderas. Según sus familiares, le costó concebir a su primogénita, por lo que el golpe emocional para ella es irreparable.

Hasta la tarde de ayer ningún familiar había interpuesto denuncia por el homicidio imprudente, en el Distrito VIII de Policía y tampoco permitieron que el cuerpo de la bebé fuese trasladado al Instituto de Medicina Legal.