Lizbeth García
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Tras esperar dos días por un expediente que nunca “apareció”, el juez Abelardo Alvir decidió certificar las copias que tenía en su poder la fiscal Verónica Reyes y celebrar la audiencia inicial para Leonardo José Calero, de 23 años, quien fue remitido a juicio oral y público por el doble homicidio frustrado contra Roberto José Campos Fúnez y Harry Aguilar Martínez.

El juicio oral se celebrará en enero de 2008 en el juzgado que la Oficina de Recepción y Distribución de Causas decida mediante sorteo, mientras tanto, el imputado estará en prisión.

La representante legal de las víctimas, Lenina Cerna, explicó que la audiencia inicial del juicio estaba programada para el lunes, pero como el expediente “no apareció”, fue reprogramada para el martes, y luego para ayer miércoles, a la espera del expediente que no apareció “ni debajo de las piedras” en la oficina de archivo, ni en la de asuntos en trámite que fue creada al inaugurarse el nuevo modelo de gestión de despacho judicial.

La acusación explica que el doble homicidio frustrado ocurrió el 16 de noviembre, en el sector de las ferreterías del Mercado Oriental, cuando el acusado llegó al negocio de Campos y supuestamente le dijo: “Ahora sí”, y le realizó tres disparos en el abdomen con una pistola nueve milímetros.

En ese momento Aguilar Martínez trató de intervenir en favor de Campos, pero también recibió un balazo en  el abdomen, y cuando cayó al suelo casi recibe otro. Don Roberto trató de repeler la agresión al sacar una pistola calibre 38 con la cual disparó un balazo al acusado a la altura de la axila izquierda, pero sólo le hizo un refilón que no puso en peligro su vida, dictaminó el Instituto de Medicina Legal.

En cambio, Campos y Aguilar aún continúan en el hospital porque el primero resultó con lesiones en el intestino delgado y grueso (colon ascendente), y el segundo tiene lesión torácica-abdominal. La abogada de la familia de este joven informó que su estado es grave, porque perdió un riñón y parte del bazo. El móvil del crimen fue por rencillas personales y comerciales entre Campos y el acusado, dado que ambos tienen ferreterías, una junto a la otra.