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“¡Mi mamita, mató a mi mamita, ayúdennos!”, fue la alarma que dieron dos niños de 9 y de 11 años, quienes fueron los primeros testigos que vieron a su madre tirada en el suelo, boca abajo y en medio de un charco de sangre, tras haber sido asesinada por su excompañero de vida.

Los gritos de los menores despertaron a los vecinos y a los familiares de Martha Miriam Tercero Vílchez, quien tenía 32 años y falleció producto de un impacto de carga de escopeta que le propinó Juan Bautista Martínez, de 38, quien convivió con ella dos años, pero hace un mes se habían separado.

El femicidio se dio a las 5:30 a.m. en el barrio “Mi Buen Pastor” o “El Chorizo”, en el municipio de Mateare, en la vivienda de Tercero, cuyos hijos se despertaron al escuchar los disparos.

“Miré que Martínez estaba disparando hacia el suelo, hasta pensé: ‘Este está loco’. Él me quedó viendo y le tuve miedo, porque había tenido problemas con él, pero después salió tranquilamente de la casa, sin decir nada. Hasta que escuchamos los gritos de los niños nos enteramos de la tragedia”, dijo Pastora Romero, de 40 años, vecina de la víctima.

Después que Martínez cometió el delito, se dirigió a la casa de sus familiares ubicada a media cuadra de donde ocurrió el femicidio, y en la puerta de la vivienda se colocó la escopeta en la garganta y se disparó.

Celos enfermizos

Martínez se desempeñaba como vigilante en un residencial, donde también su mujer trabajaba como empleada doméstica, pero ella aún no llegaba a ese lugar, sin embargo su ex abandonó su puesto de trabajo para ir a cometer el femicidio.

“Ese hombre (Martínez) era muy celoso, hasta con las mujeres la celaba, no la dejaba platicar ni con su familia. Hace un mes ella se separó de él por eso mismo. Nunca le pegó, pero la maltrataba psicológicamente con palabras soeces”, dijo Claudia Rodríguez, de 36 años, cuñada de Tercero.

La víctima deja en la orfandad a cinco hijos procreados en dos relaciones anteriores. Los niños quedarán bajo la tutela de los abuelos maternos.

Martínez deja a un adolescente de 13 años que procreó en una relación anterior a la que tuvo con Tercero.

La víctima estaba entusiasmada porque ayer iba a empezar a recibir clases de Primaria avanzada, porque era analfabeta, pero su sueño de educarse fue truncado violentamente.

Los agentes del Distrito 10 de Policía investigaron el caso de oficio, porque ningún familiar quiso interponer denuncia.

 

"Los familiares de Martínez --quien era evangélico-- obstaculizaron la única vía que hay en el barrio, para que no entrara la ambulancia de Medicina Legal, tampoco querían presencia policial. El caso se cierra debido a que no hay denuncia ni dictamen médico legal, ni tampoco autor”. Inspectora Violeta Pérez, jefa de la Secretaria del DX-PN.