Leoncio Vanegas
  •   Nueva Segovia, Nicaragua  |
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Veinticinco bebedores consuetudinarios que usualmente deambulan y pernoctan en la vía pública, fueron retenidos por la Policía para reconcentrarlos en la sede del Cuerpo de Bomberos, atenderles y ayudarlos.

El operativo fue sorpresivo y coordinado por la Policía y el Ministerio de Salud, también se sumaron algunos Alcohólicos Anónimos, una propietaria de un salón de belleza, para cortarles el pelo, y locatarias del mercado que donaron un almuerzo para cada uno de ellos.

La doctora Elba González, Directora del Centro de Salud “José Dolores Fletes”, en Ocotal, explicó que esta campaña a favor de los tomadores será permanente, y es con el fin de sacarlos del vicio e insertarlos al seno familiar.

“Estamos conversando con representantes de universidades para que los estudiantes de Psicología brinden atención a estas personas con problemas de adicción al alcohol y las drogas, y les den terapia a sus familias”, agregó.

La comisionada Martha Calderón, jefa de la Dirección de Seguridad Pública de la Policía en Ocotal, dijo que de acuerdo con el registro que realizan los jefes de sector, en la ciudad, de 43,000 habitantes que hay, existen unos 90 bebedores consuetudinarios, aunque la cifra podría ser mayor, porque hay algunos que no salen de sus casas.

Quejas

Existen 94 expendios autorizados para la venta de licor, en los que se incluyen bares, licorerías, restaurantes y hasta supermercados.

Aunque son muy pocas las denuncias por robos atribuidos a los alcohólicos, lo que sí molesta a la ciudadanía son los malos hábitos que tienen.

“Lo que más tenemos son quejas por su comportamiento: que se orinan y se defecan en la vía pública; que molestan al que pasa y piden un peso para comprar el trago. Más que todo, nos dan una mala imagen”, concluyó Calderón.

Argentina Pérez Pineda, psicóloga del Silais-Minsa, opinó que la recuperación de estas personas depende de la aceptación de cada uno.