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Agradeciendo al Creador el que sus hijos estén sanos y salvos, y con los nervios a flor de piel encontramos a doña Brígida Gaitán, de 76 años, en las afueras de su vivienda, minutos después de ser víctima de un robo con intimidación en el Reparto Schick.

La señora Gaitán manifestó que uno de sus hijos sacó el taxi y luego la camioneta azul, ambos de su propiedad, pero cuando se dirigía a estacionar bien el segundo vehículo, fue interceptado por tres sujetos, uno de los cuales le arrebató la llave.

“Cuando mi hijo quiere quitarle la llave, le dice el hombre: ‘No te movás, es un asalto’, y le monta el arma... gritamos: ‘Apartate, dejalo’”, narró la señora Gaitán.

Asimismo, la afectada relató que mientras dos de los tres sujetos se subían a la camioneta Nissan Frontier, de cabina sencilla, azul, placas M 029-59, el otro apuntaba a los miembros de la familia Payán que presenciaban el hecho.

Luego, los bandidos salieron rumbo al Reparto 28 de Mayo, hasta salir por el sector de la Colonia Primero de Mayo.

En un impulso y sin prever las consecuencias de sus actos, el joven Jaime Payán subió a su taxi y comenzó a perseguirlos. Según Payán, lo único que lo convenció de desistir de seguirlos fue un disparo que impactó en el radiador, que detuvo la marcha del automotor.

“Porque el carro queda malo –-con desperfectos--, con uno de los disparos en el radiador, en el barrio ‘Georgino Andrade’, es que ya no pude más, pero los llevaba -–a los delincuentes-- bastante cerca, el primer disparo me lo hacen cerca del colegio de la Primero de Mayo, y si no me hago a un lado, el proyectil me mata”, aseguró Payán.

Temían secuestro

Uno de los impactos de bala penetró en el respaldo del asiento del conductor, mismo que quebró el vidrio delantero, y el otro en el radiador. En pocos minutos agentes de la Policía de la Quinta Delegación llegaron hasta el lugar para comenzar las investigaciones, circularon el vehículo a nivel nacional, ya que la primera información que se tenía era que se trataba de un secuestro.

La familia Payán declaró que los delincuentes estaban “de suerte”, ya que no había policías donde se ubican siempre.
“Somos una familia muy trabajadora, tenemos un tramo de abarrotes en el Mercado ‘Roberto Huembes’. A mi hijo, que era cambista, lo asaltaron y le robaron 45 mil dólares, y hemos seguido luchando, pero la delincuencia es terrible”, reiteró la señora Gaitán.

Y es que los ladrones no tenían aspecto que los delatara, ya que según los afectados, se trataba de tres jóvenes “bien parecidos”, que estaban sentados frente a su casa, pero sus intenciones eran las peores.

Aunque se dio la pérdida de una camioneta, la señora Gaitán no paraba de agradecer a Dios la “bendición” de que los suyos contaran la historia, de llorar de nervios y no de lamentos por la pérdida de sus familiares. El hecho se registró de donde fue la estatua de René Schick una cuadra al este y una y media cuadra al norte.

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