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El apuñalamiento de una mujer policía en Bluefields por parte de su exmarido, y el posterior suicidio de este, pone de relieve la vulnerabilidad de los custodios de propiedades de supuestos narcos, las que están bajo resguardo de la Policía.

El viernes pasado, en el Muelle Municipal de Bluefields, en las instalaciones de la Ferretería Calero, local que la Policía mantiene bajo su resguardo, se presentó Antonio Obando en aparente estado de ebriedad y con un cuchillo hirió a Antonia López, de 34 años, policía de línea que estaba cuidando el local. Luego el hombre de 45 años se suicidó con el arma que le quitó a la dama.

Hace unos 3 meses un enfermo mental llegó a las oficinas de Auxilio Judicial en Bluefields e hirió a dos policías, pero fue abatido a tiros minutos después.

Igualmente, el martes dos de abril, la oficial Daniela Domínguez, quien resguardaba el hotel “Gaury 2”, ocupado por la Policía en la Operación “Dominó”, en Rivas, fue agredida y esposada por dos sujetos, uno de ellos disfrazado de Policía, quienes aparentemente buscaban un dinero que estaba escondido en el local.

La Policía mantiene en ocupación y bajo custodia una serie de propiedades que supuestamente están vinculadas al crimen organizado y tráfico de drogas, sin embargo los vecinos y testigos que prefieren omitir sus nombres, señalaron que los efectivos policiales que resguardan las propiedades ocupadas están expuestos a las agresiones, porque no hay medidas de seguridad.