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Nuevamente queda comprobado que el licor y la velocidad son mala combinación, sobre todo en una trasnochada.

José Tomás Briceño Sirias, de 31 años, pereció de forma instantánea en un accidente brutal, ayer por la madrugada, en la Pista Juan Pablo II, de los semáforos de El Dorado, una cuadra al este.

El comisionado Edgard Sánchez, segundo jefe del Distrito Cuatro, dijo que el muchacho viajaba a exceso de velocidad y en aparente estado de ebriedad. “Todo hace indicar que no llevaba puesto el cinturón de seguridad, por lo que salió por el vidrio delantero... del impacto murió instantáneamente”, dijo el comisionada Sánchez.

Uno de los investigadores de Tránsito manifestó preliminarmente que Briceño perdió el control al estrellarse contra un pequeño muro, a tal punto que el vehículo placas M 085-574, quedó con las llantas hacia arriba, a consecuencia del fuerte impacto.

Aunque miembros de Cruz Roja Nicaragüense se trasladaron al lugar para socorrer al infortunado, nada se pudo hacer, ya que Briceño estaba sin signos vitales, por lo cual su cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal.

Doña Rosa Esmeralda Sirias, de 47 años, madre de Briceño, relató que a la una de la madrugada se despertó, y al no ver el carro que manejaba su hijo, pero que era propiedad de un amigo, “el corazón por poco se le sale”.

“Pregunté: ‘¿No ha venido Tito?’ Fue horrible, cuando de repente veo que se acerca una camioneta de unos compañeros de él, no me dicen nada, pero yo presentía, me entero que está muerto hasta las cinco de la mañana”, aseguró Sirias.

José Tomás Briceño Sirias era el jefe de transporte del Banco de América Central, BAC, donde tenía más de diez años de laborar. Briceño deja en la orfandad a dos niñas de siete y cuatro años, y a una bebita de siete meses. Su vela se realizó en el barrio La Fuente, de la Casa Sandinista, dos cuadras al oeste, media al norte.

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