Leoncio Vanegas
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JALAPA, NUEVA SEGOVIA

En esta ciudad circula el nefasto dicho que reza que “ninguna fiesta es buena en este pueblo si no hay un muerto”. Y esta oscura profecía la hizo cumplir el último domingo Armando Antonio Martínez Aguilar, de 26 años, a quien imputan la autoría de la mortal estocada en la garganta que segó la vida del joven Róger Antonio Cruz Ramos, de 23.

En el hecho sangriento que empaña el final de la festividad de la Feria Nacional del Maíz intervino el efecto de las bebidas espirituosas, como la “chicha bruja” o la cristalina “cususa”, derivadas del grano tornillero y que abundan en estas celebraciones. Según testigos, los protagonistas de los sucesos violentos estaban embriagados hasta más no poder.

El subcomisionado Nixon Morán, jefe policial en el municipio, relató que Martínez Aguilar había protagonizado una reyerta con dos sujetos, la cual dejó como resultado un lesionado.

De aquí, un hermano de Armando Antonio se lo llevó a su casa, no obstante, estaba encolerizado “y regresó a la plaza armado de un cuchillo; se encontró con la víctima --Cruz Ramos--, discutieron y allí le propinó la puñalada”, detalló Morán.

El joven, gravemente herido en la tráquea, fue localizado por una patrulla a unos 150 metros de la plaza festiva, a orillas de la carretera que conduce hacia la fronteriza Teotecacinte. “Lo llevamos al Centro de Salud, pero lamentablemente falleció al ingresar”, dijo el jefe policial.

Y con datos que brindaron testigos del pleito, la Policía identificó al autor. A esas alturas, Armando Antonio había lanzado el filoso cuchillo al fondo de la letrina de su casa, “se mudó y huyó a casa de unos familiares, en la comunidad de San Judas. Allí lo capturamos a las nueve de la noche del mismo domingo”, relató el jefe policial.