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La Policía Nacional cerró los dos únicos bares de la comunidad de Villa Álvarez, jurisdicción de El Almendro, Río San Juan, luego que sus dueñas fueran acusadas de proxenetismo agravado y lesiones psicológicas leves en perjuicio de una adolescente de trece años de edad.

Las acusadas son María Teresa Orozco, de 54 años, y Felipa Sevilla Bonilla, de 47, quienes están a la espera de la audiencia inicial para saber si irán a juicio o no.

La fiscal auxiliar de El Almendro, Belisa Guido Mayorga, informó que la acusación fue admitida y el juez que tramita el proceso les decretó la prisión preventiva, pero luego revocó la medida y les impuso arresto domiciliar a las acusadas, porque se enfermaron. La audiencia inicial está programada para el próximo 24 de mayo.

De acuerdo al escrito acusatorio, en noviembre de 2012 la víctima conoció en Santo Tomás, Chontales, a una mujer de quien solo se conoce que se llama “Yessenia”, quien la invitó a Villa Álvarez para ir a casa de su tía, la señora María Teresa Orozco.

Orozco contrató a la jovencita como mesera, para que trabajara en el bar los sábados y los domingos por un salario de 300 córdobas.

Según la menor, Orozco le dijo que tenía que tomar licor con los clientes y si ellos querían tener relaciones sexuales, debía hacerlo y cobrar por ese servicio.

En el bar de Orozco la Policía encontró un cuartito, por el que según la víctima, la dueña le cobraba 50 córdobas por usarlo para tener relaciones sexuales con sus clientes.

Maltrato

Asimismo, la menor relató que en la casa de Orozco recibía maltrato, porque esta le halaba el pelo y dejó de pagarle, por lo que decidió irse para el bar que está junto al que dejó. Este es de la señora Felipa Sevilla Bonilla.

La víctima señala que Sevilla la contrató como mesera, pero contradictoriamente no le pagaba, solo le daba la comida y un cuarto que compartía con otras dos muchachas.

En su nueva vivienda, se supone que la menor también se prostituía y cobraba 200 córdobas por su cuenta, es decir, sin la autorización de Sevilla.

“Ambas acusadas explotaban laboral y sexualmente a una menor, porque una le decía que lo hiciera y la otra no le decía directamente, pero le gustaba que la adolescente estuviera ahí para atraer a los clientes, y le daba el cuarto, en donde la víctima se acostaba con los hombres, y ella se hacía de la vista gorda”, señaló la fiscal auxiliar.

Imputadas se defienden

Sevilla negó la versión de la víctima. Aseguró que la muchacha trabajaba en el bar vecino al de ella, pero en enero llegó llorando para pedirle trabajo. Ella le dijo que no tenía ningún empleo para nadie.

“A mí me dio pesar, porque me dijo que no tenía madre, ni familiares a donde ir, entonces le dije que le podía dar techo y comida, y que solo me ayudara a limpiar la casa. Ella dormía en una casa a parte a la mía, y yo no me daba cuenta de lo que ella hacía por las noches”, comentó Sevilla.

Por su parte, Manuel Paz, abogado defensor de Orozco, manifestó que su cliente es inocente, porque los testigos que la Fiscalía menciona en su acusación son habitantes de Villa Álvarez y a ninguno le consta que su defendida haya inducido a la víctima a prostituirse.