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La competencia entre dos conductores de buses de la Ruta 104, por recoger el mayor número de pasajeros, cobró la vida de un pastor evangélico la noche del jueves 6 de junio, en la Rotonda El Güegüense.

Julio César Flores Calero, quien tenía 42 años, falleció producto de trauma craneal severo y destrucción de la bóveda craneal, porque la llanta trasera del bus Dina blanco, sin placa, que conducía Fernando José Peña Espinoza, de 28 años, le pasó encima.

Flores viajaba en moto con su esposa, Aydelina Beatriz Espinoza Hernández, de 40 años, y se dirigían hacia el 7 Sur, donde un técnico les estaba reparando el amplificador que utilizarían en el culto de la iglesia evangélica Fundación Misterio Roca Eterna, donde Julio César predicaba la Palabra.

La Dirección de Tránsito del Distrito I de Policía detuvo a Peña y al conductor del otro autobús, Miguel Ángel Bone, de 38 años, socios de la Cooperativa “Omar Baca”, quienes enfrentarán juicio por el delito de homicidio imprudente.

“Tenemos como testigos del accidente a los pasajeros de los dos buses, quienes señalan que ambos conductores iban peleando pasajeros. Flores iba en el carril izquierdo de preferencia y Peña en el carril derecho, lo cual no es permitido en una rotonda, además obstruyó el paso del motorizado y lo colisionó, luego la llanta trasera pasó sobre él”, informó el comisionado Iván Estrada, jefe de Tránsito del Distrito I de Policía.

“¡Los dos conductores casi nos matan, desde Villa Progreso venían en competencia, los dos son culpables de la muerte del señor, que los dos vayan presos!”, testificó un pasajero.

Sin embargo, Peña negó los señalamientos de los testigos y manifestó que fue el motorizado quien supuestamente venía a exceso de velocidad.

“Lo que dice la gente es mentira, nosotros (los dos conductores) venimos en santa paz, porque viajamos con tiempo muerto, es decir podemos llegar 20 minutos retrasados y no nos multan, fue el motorizado el que iba a alta velocidad, se pegó al bus y perdió el control, no lo pude esquivar”, alegó Peña.

“Los dos buses iban en competencia, Bone iba en el carril izquierdo detrás de la camioneta roja, Toyota Tacoma, placa M-170925, conducida por Harold José Rodríguez Herrera, de 33 años, quien al observar el accidente frena bruscamente y es impactado por detrás por el bus blanco Dina sin placa que Peña conducía”, explicó Estrada.

El jefe policial manifestó que Flores no portaba el casco de seguridad, solo la esposa, quien permanece internada en el Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, por politraumatismo.

“Por C$2.50 mataron a mi padre”

“Esa gente tiene que pagar hasta el último año preso, no vamos a aceptar ningún trámite de mediación, porque por C$2.50 mataron a mi padre”, dijo sollozando Josep Flores, de 24 años, hijo mayor de la víctima.

“Mi madre está grave en el hospital, la van a operar porque los doctores dicen que tiene un coágulo de sangre en la cabeza. Ellos se iban a llevar a mi niño de cuatro años a hacer el mandado, pero como se puso a llorar, porque tenía sueño, no lo llevaron, ya Dios sabe lo que hace”, manifestó entre lágrimas Katerine Massiel Flores, de 23 años, hija del pastor evangélico.

“Exigimos justicia para el pastor, era un hombre luchador, porque esta iglesia fue construida a punto de fritanga: él cocinaba y junto a su familia vendía la comida afuera. Este templo no es producto del diezmo ni de palabrería, es el fruto del sacrificio, y su mayor anhelo era terminarla, porque quería que la casa de Dios fuera bonita”, manifestó con los ojos humedecidos Donald Espinoza, miembro de la iglesia en la que Flores predicaba.