Lizbeth García
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Una fuente militar confirmó que continúan investigando al soldado Héctor José Morales Potosme, de 23 años, porque dudan de que en verdad ése sea su nombre, pero además tienen información aún sin confirmar que indicaría que el sospechoso vivió en Guatemala, donde los pandilleros le apodaban “El Diablito”.

Morales fue llevado al Juzgado Sexto Penal de Audiencias este fin de semana, para que la Fiscalía le diera a conocer la acusación que presentó en su contra por la autoría del asesinato del sargento Óscar Danilo Narváez Echaverry, de 29 años.

Narváez era el jefe inmediato de Morales en la base militar de Los Brasiles, ubicada en la Carretera Nueva a León.

Según la acusación que presentó la fiscal María Lucía Sandoval, el 28 de septiembre Narváez le llamó la atención a Morales porque una señora llegó a decirle que el soldado estaba ebrio en su casa y no quería salir.

“No quiero más quejas de vos”, le habría advertido Narváez a Morales antes de salir de la covacha, pero al momento en que la víctima se dio la vuelta, supuestamente su subalterno le dejó ir una ráfaga con el fusil Ak que portaba, luego ocultó el arma y huyó inventando que su madre estaba enferma.

Durante la audiencia preliminar del juicio, celebrada este fin de semana, el acusado se quejó porque no tuvo abogado y porque supuestamente la Policía no le permitió hacer una llamada telefónica.

Doña Eva Julia Echaverry pidió a la juez Gertrudis Arias que dejara preso al asesino de su hijo, solicitud que fue secundada por el acusador particular Agenor Francisco Dolmus, quien señaló que el sospechoso “remató” a la víctima cuando ya estaba en el piso, y que dada su experiencia militar podría intimidar a la víctima y testigos porque vive cerca de la casa de éstos, en la Villa “Pedro Joaquín Chamorro”.

“Tenemos temor de que se dé otra cosa”, remarcó el abogado, por lo que la judicial admitió la acusación, le decretó prisión al imputado y programó la audiencia inicial del juicio para el 13 de octubre.