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Mario José Molina, de 42 años, quien se hacía pasar como capitán y jefe del área de licencias de la Dirección de Tránsito de la Policía Nacional, fue capturado con todo y uniforme, por detectives del Distrito V de Policía, donde existen varias denuncias en su contra, por estafa.

La Policía le decomisó al falso capitán, 19 licencias de conducir de sus víctimas, las que procedían de Managua y de otros departamentos. Estos habrían pagado a Molina cantidades importantes de dinero para que les “agilizara” los trámites para obtener nueva categoría en sus licencias o renovación de las mismas.

“Las víctimas señalan que pagaron entre C$1,500 a C$2,000 por diferentes trámites de licencias que nunca se realizaron, aunque el sujeto les solicitaba toda la documentación requerida por Tránsito Nacional, luego botaba todo”, informó el suboficial mayor Bismarck Rivera, jefe de secretaría del Distrito V de Policía.

Buscaba a sus víctimas

La Policía también le ocupó al falso capitán, fotografías de sus víctimas, quienes le pedían nuevas licencias de conducir.

El “capitán” Molina se mantenía merodeando en las afueras de la Dirección de Tránsito Nacional, donde “pescaba” a sus víctimas, además iba a las cooperativas de taxis y de buses, a ofrecer “trámites rápidos”.

“Abordaba los taxis para entablar conversación con los cadetes, al mismo tiempo que mostraba gran cantidad de licencias, las que supuestamente iba a entregar, y así el mismo gremio lo ‘recomendaba’ y crecía la cantidad de víctimas”, agregó el suboficial mayor Rivera.

“Él llegó a la cooperativa donde yo laboro como mecánico y ofreció los servicios de trámites rápidos de licencias, según él en 72 horas nos resolvía, porque era el jefe del área de licencias, y como yo cayeron cuatro compañeros más”, testificó Pedro Brandt, uno de los perjudicados.

El detenido no quiso referirse a los señalamientos en su contra, pero sus antecedentes revelan que el año pasado fue detenido por agentes del Distrito Uno de Policía, porque lo habían denunciado por lo mismo. En esa oportunidad alegó que no conocía a quien lo acusaba y que él se ganaba la vida como técnico de fútbol-sala.

 

"A mí me cobró C$500. Yo necesitaba la categoría siete, que es para conducir cabezal, pero después desapareció; cuando lo llamaba decía que en cinco minutos llegaba, pero nunca
apareció".

Pedro Brandt
Víctima