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Porque la madre de un joven que murió en un enfrentamiento de pandillas se declaró “cansada” de seguir con el juicio y por falta de testigos, la juez Tercero Penal de Juicio, Rosario Peralta, decidió clausurar el proceso que se le seguía a Ervin José Guevara Rocha por el asesinato en perjuicio de Sergio Antonio García García.

“Yo ya no puedo más con esto. Estoy yendo donde el siquiatra. Que la justicia la haga Dios. Perdí mi trabajo y tengo problemas personales, así que desisto de este caso”, fueron las palabras textuales de Blanca del Carmen García, cuyo hijo perdió la vida el ocho de diciembre de 2007, en Villa Reconciliación, en medio de una trifulca orquestada por dos pandillas rivales.

La madre de la víctima dijo ante la juez que sentía temor porque los familiares del acusado se burlaban de ella, se le aparecían por todos lados y además a su otro hijo lo lesionaron en la cabeza.

Pero no fueron las palabras de doña Blanca las que obligaron a la Fiscalía a pedir la clausura del juicio, sino la inasistencia del resto de testigos, seis de los cuales fueron mandados a capturar para el juicio, pero ni aún así comparecieron.