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Contestar el celular mientras iba al frente del volante del carro Kia, placa M 081805, ocasionó que Manuel de Jesús Araica Castillo, de 22 años, atropellara mortalmente a Juana Bautista Mondragón Rodríguez, quien tenía 87 años e iba a cruzar la pista Suburbana, la noche del domingo 23 de junio.

“En la declaración que brinda Araica aduce que él iba conduciendo sobre la pista Suburbana de sur a norte, donde estaban jugando fútbol un grupo de jóvenes, momento en el que le sonó el celular y al atender la llamada desvió la mirada, pierde la dirección y se cruza al carril izquierdo e impacta a la peatona que estaba esperando cruzar la vía”, dijo el inspector Roberto Calero, jefe de Secretaría del Distrito III de Policía.

Según el reporte que hizo la Dirección de Tránsito de la Tercera delegación policial, la víctima impactó en el vidrio delantero y luego cayó al lado del vehículo.

Alto riesgo de muerte

Aunque fue traslada al Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, falleció cuatro horas después de su ingreso.

Araica está a la orden del Ministerio Público para responder al proceso judicial por el delito de homicidio imprudente.

Los estudios demuestran que la capacidad de concentración al conducir un automóvil disminuye notoriamente cuando se utiliza el teléfono móvil, ya sea celular o manos libres, aumentando entre 5 y 10 veces el riesgo a sufrir accidente.

El año pasado el comisionado Edgard Sánchez, jefe de Prevención y Seguridad Vial de la Policía Nacional, explicó que la persona que va al volante no tiene la capacidad para desarrollar dos actividades al mismo tiempo, máxime cuando la primera es de alto riesgo.

“Tampoco es legal usar ‘el manos libres’, porque igual vas distraído hablando, eso te quita concentración al momento de conducir... Aquí la gente no comprende que no solo manejan para ellos. No. Conducen para cuatro personas: el que va detrás, adelante, a un lado y al otro. Tenés que estar pendiente de todos ellos”, explicó Sánchez.