Yelba Tablada
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VILLA SANDINO, CHONTALES
En circunstancias aún no claras para las autoridades policiales de Chontales, Hanio Leiva, de 33 años, fue ultimado por elementos desconocidos al asestarle ocho impactos de balas.

Las primeras investigaciones revelan que Leiva circulaba con dirección al poblado de Muhan, a bordo de su vehículo, acompañado de una mujer, de la cual no revelaron su identidad para no entorpecer el proceso, y al pasar por la Finca Los Chorros fue interceptado por los desconocidos.

Acto seguido, los pistoleros abrieron fuego sin discutir y los ocho impactos de bala le provocaron la muerte de Hanio, mientras la dama salió ilesa en medio del tiroteo.

Lo que sí confirmó el subcomisionado Félix Villarreal, jefe de Auxilio Judicial de la Policía de Chontales, fue la ocupación de dos camionetas, una Toyota Prado y una Mitsubishi, cerrada, cuando se desplazaban por las calles de Juigalpa, y una de ella era conducida por Edwin Leiva, hermano del fallecido.

Sostuvo el jefe de Auxilio Judicial que a uno de los ocupantes de estos vehículos le encontraron en un bolsillo del pantalón un total de 0.3 gramos de cocaína, pero se descartó cualquier relación con el asesinato de Hanio Leiva, quien se dedicaba a la compra y venta de ganado.

La Policía sospecha que el móvil del crimen fue el robo, porque a la hora en que la guardia operativa se hizo presente a la escena del crimen, el difunto no tenía sus prendas de oro, dos celulares y dinero en efectivo, aunque no se informó de la cantidad sustraída.

La pregunta que se hacen los pobladores de Chontales es: ¿Si el crimen fue en horas de la noche, cómo se enteraron los sicarios de que el vehículo interceptado era el de Hanio Leiva?
La mujer que acompañaba al joven productor resultó ilesa, y en el círculo de investigación aparece como testigo, sin embargo, ésta se limita a decir que Hanio se bajó al momento porque se le poncho una llanta al jeep que conducía, y en ese instante dos sujetos lo atacaron por la espalda, luego lo montaron en el vehículo y en un callejón lo ejecutaron.

El subcomisionado Villarreal afirmó que los matones le asestaron ocho disparos a Leiva con un revólver calibre 38, y las detonaciones fueron escuchadas por su acompañante a quien supuestamente la dejaron amarrada a la orilla de la carretera Juigalpa-El Rama.

Para el jefe de Auxilio Judicial, la pieza clave que les permitirá esclarecer este crimen es el teléfono celular de la víctima, porque minutos antes de ser interceptado recibió una llamada, pero todavía desconocen quién se comunicó con él.