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Dos personas fallecieron el pasado fin de semana por sumersión, una de ellas fue un adolescente de 13 años, quien fue arrastrado por un río.

Delvin Espinoza no olvidará los momentos de angustia que vivió el domingo al ver como su hijo Greybi Jubanel Espinoza, de 13 años, era arrastrado por el río Almacén.

“Mi hijo se bajó de la bestia para pasar el río, pero el animal se tropezó a medio camino y al parecer le dio miedo continuar. Al ver que mi hijo se ahogaba busqué cómo salvarlo, tres veces lo agarré, pero la fuerte correntada me lo arrebató”, manifestó resignado Espinoza.

“Parece que él cayó en un recodo de agua, por lo que salí a buscar ayuda y lo encontramos cuatro horas después ya sin vida”, agregó el progenitor.

Según reporte policial, con la muerte del menor se contabilizan dos personas fallecidas por sumersión.

El comisionado Ramón de Jesús Castillo recomendó a la población de no abusar cuando los ríos, y cañería aumenten su caudal para evitar tragedias.

El hecho ocurrió en la comarca La Ceiba, ubicada a 15 kilómetros al sur de la cabecera municipal de Nueva Guinea.

 

La otra víctima

Un trago de licor en nombre de su hermana cumpleañera, fue suficiente para que Harold Alexander Téllez Gaitán se sumergiera en las aguas de la Laguna de Apoyo, por el sector de Catarina, y perdiera la vida por sumersión.

Según doña Martha Elena Gaitán, 40 años, en horas de la mañana, su vástago, quien se dedicaba a la elaboración de cohetes, salió en compañía de unos amigos hacia la Laguna de Apoyo para darse un “chapuzón” y quitarse “la goma”.

“Él me dijo que iba a ir a la laguna, pero no le creí, porque andaba tomado y pensé que se quedaría en el barrio, pero se fue en una moto y con la mano de despidió de mí. Todavía me gritó en forma de broma. “Si no vuelo es porque me ahogué”, recordó la madre abatida por el dolor.

Una vecina avisó de la tragedia, “me resistía a creerlo, bajé a la laguna y observé el cuerpo de mi hijo, no había nada qué hacer”, recordó Gaitán.

La denunciante dijo que la Policía y la forense llegaron a su vivienda y determinaron que no había signos de violencia, pero iban a investigar con los amigos lo ocurrido.

Según los acompañantes de Téllez este se introdujo al agua dos veces y lo sacaron con vida, pero en la tercera ya no pudieron. “Hicimos un cordón humano pero todo fue inútil y unos bañistas recuperaron el cadáver”, dijo uno de los testigos.

La víctima dejó a su primogénito de seis meses de gestación, sus restos fueron velados de El Calvarito de Monimbó, cuadra y media al este. Orlando Barrios / Masaya