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Tocar “posaderas” ajenas casi les cuesta la vida a dos sujetos que circulaban en una motocicleta. El abuso ocasionó que el marido de una joven de 22 años desenfundara su revólver y aunque intentó disparar, el arma no funcionó.

El hecho sucedió en la Zona 5 de Ciudad Sandino, a eso de la 1:05 de la tarde del miércoles 11 de septiembre, cuando Félix Antonio Avilés Hernández, de 34 años, viajaba junto a su amigo Orlando Berríos, de 30, en una motocicleta, y admitió que enamoró y tocó a la joven.

“El denunciante (Avilés) admitió que fue él quien enamoró y tocó a la dama que tiene tres meses de embarazo y que producto del golpe que recibió, esta cayó al suelo”, informó la inspectora Violeta Pérez, jefa de la secretaría del Distrito X de Policía, en Ciudad Sandino.

Según la denuncia, la joven caminaba junto a su marido Eduardo Antonio Mayorga Manzanares, de 28 años, quien intentó defenderla utilizando su arma de fuego, pero extrañamente no detonaron los siete cartuchos, pero salieron percutados.

Arma ilegal

“El arma utilizada es un revólver calibre 38 marca Pucara, con la serie borrada; fue enviado al Laboratorio Central de Criminalística de la Policía Nacional para que lo examinen, porque Mayorga dice que no disparó, pero los cartuchos estaban percutados”, dijo el comisionado Pablo Mendoza, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial, DAJ, de la Policía en este municipio.

“Puede ser que la pólvora de la bala ya estaba vencida o la aguja del arma no servía, de todas maneras se decomisó y se verificará si estaba circulada”, agregó Mendoza.

Mayorga fue detenido y está a la orden del Ministerio Público, para responder por los delitos de tentativa de homicidio en perjuicio de Avilés y Berríos, y portación ilegal de arma.

Con antecedentes

El detenido admitió que recién compró el arma en C$3,500 y que lo hizo para protegerse de la “delincuencia”, porque según él ya lo han asaltado, pero los archivos policiales detallan que tiene cuenta pendiente con la justicia desde el 2011, por los delitos de robo con intimidación a bordo de moto.

“Nunca me lograron comprobar nada, yo salí libre porque no había pruebas, todo fue producto de una confusión. Me gano la vida con diseño publicitario y de rotulaciones desde hace siete años”, alegó el detenido.

Pero curiosamente, también el denunciante sale “pegado” en los archivos policiales. “El señor Avilés fue investigado en ausencia en enero del 2011 por robo agravado y tráfico de estupefacientes, psicotrópicos y otras sustancias controladas. Toda esta información se adjuntó al expediente que va a la Fiscalía, y será ellos los que decidirán si abren causa o no al denunciante”, señaló Mendoza.

 

Delito privado

El comisionado Pablo Mendoza, jefe de la DAJ en Ciudad Sandino, señaló que ellos como autoridad no pueden actuar de oficio en cuanto al abuso que sufrió la joven de 22 años, porque el tocamiento es un delito privado.

“Si la joven quiere abrir denuncia por el abuso de que fue víctima, eso ya está en dependencia de ella, porque a la hora del juicio ella sí puede probar el hecho”, señaló el jefe policial.

Según el Código Penal, el abuso sexual se castiga con penas de cinco a siete años de prisión.