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“Queremos saber quién es él, quién lo protege, porque puerta que tocamos, puerta que nos cierran. No queremos otro muerto en nuestra familia, pedimos a la Policía que lo capturen y nos brinden protección”, dijo angustiada Gloria López Espinoza, de 53 años.

López puso en conocimiento de las autoridades policiales del Distrito II, en Managua, y de Matagalpa, sobre las amenazas de muerte y acoso que sufren ella y sus hijos por parte de su exyerno Róger Hernández, quien fue investigado por la muerte de su hija Marcela Peña López, quien falleció a los 32 años.

La muerte de Peña, ocurrida el mediodía del martes 7 de mayo en el barrio Cuba, de Managua, aún es un misterio. La Dirección de Detectives del Distrito II de Policía estaba a cargo de las investigaciones y en su momento informaron a los medios de comunicación que el caso se había cerrado porque supuestamente el informe forense determinaba que la muerte de la joven había sido un suicidio.

“¡Mentira, no fue un suicidio, fue un femicidio! Y lo comprueba el dictamen realizado por la doctora Sara Mora Grillo, quien determinó que la causa de muerte fue por edema pulmonar debido a asfixia mecánica, que sufrió mi hija por el ahorcamiento que le provocó ese hombre (Hernández), además ella tenía aruños en su cuello y restos de piel en sus uñas, donde ella buscaba cómo quitarse la sábana, porque alguien que está decido a suicidarse no busca cómo salvarse”, manifestó indignada la progenitora.

Las autoridades del Instituto de Medicina Legal no determinaron si en el deceso de Peña intervino mano criminal, pues el mismo dictamen número 2655 establece que se ignoran las circunstancias o factores que provocaron la muerte de la víctima.

Acoso y amenazas

“Ese hombre (Hernández) siguió a uno de mis hijos que trabaja de taxista en la madrugada, a otro de mis vástagos lo llegó a buscar al trabajo y le gritó improperios, lo amenazó y hay testigos de eso. A mi casa llegó y desde el vehículo, con un arma de fuego en la mano, me gritó: ‘Por aquí ando’, y me enseñaba el arma”, dijo la denunciante, quien se quejó del actuar de la Policía.

“En Matagalpa el jefe policial de apellido Morales me trató muy mal cuando le pedí que decretara restricción a Hernández para que no acercara a mí ni a mi familia, y él me contestó que el tipo era libre de andar por toda Nicaragua, que quién era yo. Temo que ocurra otra muerte”, señaló López.

La familia continúa en la angustia porque Hernández mantiene una relación sentimental con una de sus exnueras, la que al parecer está brindando información de la familia originaria de Matagalpa.

EL NUEVO DIARIO contactó con la oficina de Información y Análisis del Distrito II de Policía para corraborar los señalamientos de la familia doliente, pero en esa Estación informaron que el jefe del área estaba fuera de las instalaciones, tampoco fue posible ubicar a Róger Hernández.