Leoncio Vanegas
  •   JALAPA, NUEVA SEGOVIA  |
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Santos Danilo Dávila López, de 46 años, falleció al mediodía de domingo en el Centro de Salud con Camas “Pastor Jiménez”, de esta ciudad, a pocos minutos de haber recibido cinco impactos de bala calibre 38 en la espalda y uno en el cuello, que le perforó la yugular.

El occiso circulaba a las 12:45 del mediodía en su bicicleta sobre la vía que conduce a la comarca Teotecacinte, todavía dentro del perímetro urbano, cuando un desconocido, también a bordo de un biciclo, le dio alcance para apretar el gatillo del revólver en varias ocasiones, y sin detenerse se esfumó del lugar.

La víctima cayó sobre su vehículo de dos ruedas
Tanto la Policía jalapeña como Digna Dávila, hermana del difunto, desconocen el móvil del crimen. “Él no tenía enemigos, era tranquilo con todo mundo, muy chilero”, señaló su hermana.
La doliente dijo no tener ni la menor idea de quién pudiera ser el asesino. “Parece que nadie (de la escena del asesinato) vio el momento en que ese hombre le disparó a mi hermano. Algunos mencionan que se trata de un hombre camisa blanca, que iba en una bicicleta”, supuso.

Digna espera que la Policía no deje en la impunidad la muerte de su hermano y que con sus métodos trate de identificarlo y lo capture para hacer justicia.

Niños en peligro sobre la Panamericana
El mismo domingo, en el municipio de Dipilto, se registró otra muerte violenta. Aquí, el niño Lennar Lenín Chavarría, de nueve años, murió al instante al ser arrollado por un cabezal, placas M 0333113, conducido por Carlos Fidel Espinoza, que transitaba la Panamericana con dirección norte-sur. Presuntamente la causa del accidente, ocurrido en el kilómetro 240, fue falta de precaución por parte del peatón, pero tratándose de un menor, también se deduce que hubo descuido familiar.

A Lennar lo habían mandado a comprar una libra de azúcar a una pulpería, por lo que debía cruzar la peligrosa vía internacional

También en un bailongo sabatino en la comarca San Bartolo, una reyerta dejó al señor Silvio Gutiérrez Centeno herido de bala en las caderas. El hombre pretendió sacar de la fiesta a un hijo suyo, para llevárselo a casa, pero tres sujetos, de nombres Miguel Olivera, Emileth Mairena y Róger Olivera, se opusieron y sin mediar palabras descargaron sobre el buen padre una andanada de golpes, luego uno de ellos sacó una arma y le disparó.