Ernesto García
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Horrenda fue la muerte que tuvo la anciana Rosa Emilia Salgado Barrera, de 70 años, quien ayer fue triturada por las llantas de un furgón cuando cruzaba la Carretera Panamericana Norte a la altura del kilómetro tres.

El espantoso accidente se produjo cuando la anciana, quien para caminar se valía de un bastón, cruzaba la vía de norte a sur y el furgón, conducido por el guatemalteco José León Ramírez Zeledón, circulaba de oeste a este.

A la orilla del cuerpo destrozado de Rosa Emilia, quien habitaba en el barrio Las Torres, quedó uno de sus zapatos negros, de tela, y a pocos metros el bastón con el cual se auxiliaba para caminar.

Ramírez conducía el cabezal con placas guatemaltecas TC70BFQ y que halaba la rastra placas C499BFY, propiedad de Transportes Manik. José León Ramírez, quien ahora está detenido en la Estación Cuatro de Policía, fue retirado por las autoridades de la escena de la tragedia para evitar que algunas personas lo agredieran.

Por el “placer” del cigarro
Marbellí del Carmen Palacios Salgado, nieta de doña Rosa Emilia Salgado, dijo que la anciana, al momento de la tragedia, como todos los días, se dirigía al negocio de una amiga, situada en el barrio San Luis Sur, ya que ésta le regalaba diez córdobas.

“Ese dinero que le regalaba la amiga los usaba para comprar cigarros”, narró Marbellí, agregando que a la anciana no le gustaba que la acompañaran a cruzar la transitada Carretera Norte, porque aseguraba tener una amiga que la acompañaba en su travesía peligrosa.

El frágil cuerpo de la viejecita, quien residía de donde fue la embotelladora  Pepsi, cuatro cuadras al norte y tres al este, fue aplastado por nueve llantas del lado derecho del furgón y la rastra, que quedaron con manchas de sangre.
Muchas personas lamentaron el estado en que quedaron los restos de Salgado, por el aplastamiento.