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Seis “tentáculos” de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, que utilizaban suelo costarricense como puente para el tráfico de armas y cocaína con destino a México fueron detenidos esta semana que finaliza por agentes del Organismo de Investigación Judicial, OIJ.

Dos judiciales encubiertos fueron el enlace durante dos semanas para lograr el éxito en la detención de los sospechosos, entre los que hay un nicaragüense. Fue una operación catalogada de suma peligrosidad, que superó las expectativas. De esa estrategia se valieron las autoridades ticas para conocer la conexión de la red.

Además, las autoridades panameñas capturaron al costarricense Jair Montaño Montaño, de 31 años, vinculado a las FARC, y supuesto líder para el contacto en Centroamérica.

De acuerdo con Francisco Segura, director del OIJ, la investigación se inició después de recibir la alerta por parte de la Policía Federal de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), la cual confirmó que Costa Rica era usada como punto de exportación ilícita.

Los agentes descubrieron que usaban la estructura de las FARC, por lo que comenzaron a hacer los primeros contactos. “Se infiltró a un agente judicial para la negociación en primera instancia de armas; en medio de las conversaciones surgió el tema de las drogas, por lo que se infiltra a un segundo agente”, detalló.

Como prueba de que existían las armas, la organización les entregó a los infiltrados 2 kilos de cocaína y un fusil. “Teniendo esto y comprendiendo que estamos hablando en serio, se inicia una segunda negociación, y se logra conseguir 492 kilos de cocaína, los cuales nos entregaron la tarde del jueves 31 de octubre. Obvio, luego la llevamos para la destrucción al Complejo de Ciencias Forenses”, expresó Segura.

El operativo

Sin embargo, el comercio aún no terminaba, y la madrugada del viernes los extranjeros hicieron dos entregas más, las cuales consistieron en 27 fusiles AR-15 calibre 5.56, 17 pistolas 9 milímetros y 38, un silenciador para fusil y rifles de precisión con mira telescópica.

“Una vez con la mercadería en nuestro poder, y con los compañeros fuera de peligro, se inicia un operativo en el que participaron alrededor de 70 agentes, entre ellos los del Servicio Especial de Respuesta Táctica y de la sección de Estupefacientes”, agregó.

Seguidamente se realizaron tres allanamientos simultáneos en Sabana, Barrio Escalante (en la armería Grupo Chiribogo) y Curridabat.

¿Quiénes son los detenidos?

La Policía detuvo a los colombianos Juan Carlos Martín Víquez (dueño de la armería), a su esposa Dinorah Higuita, a Jorge Arturo Quijano, a Juan Carlos Sevillano y a Javier Soto. Además de un nicaragüense de apellido Herrera, empleado de la armería.

Segura afirmó que las armas decomisadas son lícitas, porque fueron importadas de Alemania. A algunas les limaron la serie, y con una simple modificación mecánica se convierten en un fusil de asalto de repetición.

La armería funcionaba de manera legal, no obstante, llama la atención que su fachada es similar a la de un bar.

El fiscal Carlos María Jiménez dijo que los sospechosos infringieron dos leyes, la de Estupefacientes y la de Armas. “Vamos a solicitar prisión preventiva en el Juzgado Penal de Pavas. De momento serían ligados con los delitos de almacenamiento de droga, cuya pena va de 8 a 20 años de cárcel, y almacenamiento y cambio de características de estas armas”, comentó.

Las investigaciones continúan y no se descartan más detenciones.