Leoncio Vanegas
  •   OCOTAL, NUEVA SEGOVIA  |
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“Amigo, lo venimos a matar”, le dijeron dos desconocidos a Hugo José Centeno Rosales, de 32 años, quien en compañía de otra persona trabajaba la tierra en la propiedad Los Aposentos, situada en el municipio de San Fernando. Ambos penetraron al lugar con el pretexto de pedir agua, pero en realidad, iban “a darla”.

La víctima se quedó estupefacta, cuando el sujeto que le habló sacó una pistola Makarov “sarrosa”, se la puso en el pecho y la disparó, pero sólo se escuchó el “clic-clic” del percutor del arma, pues los proyectiles en ningún momento salieron del cañón.

Entonces la impresión de susto se revirtió, cuando el victimario vio que había fallado el arma. Centeno Rosales se lanzó sobre el extraño y riñeron en el suelo, pero el agresor logró propinarle con la inservible arma varios golpes en la cabeza; en tanto el otro desconocido le asestó una puñalada en la espalda.

Los agresores, acobardados, huyeron del lugar y aunque supuestamente lograron disparar dos tiros, lo cierto es que enfrentaron una situación embarazosa donde casi “les salen los tiros por la culata”. El labriego herido y golpeado fue auxiliado por el otro compañero de trabajo.

¿Mano criminal?

La Policía identificó al sujeto de la Makarov como José Efraín Pastrana Landero, y fue localizado en su casa, en la comarca El Quebracho, aún con la oxidada arma en su poder, con la que supuestamente intentó ultimar al agricultor de San Fernando.

El examen forense determinó que el agricultor quedará con cicatrices visibles que le sanarán en unos dos meses. Mientras que el agresor que quedó en ridículo con su pistola, está tras de las rejas, acusado de homicidio frustrado.

El comisionado Héctor Zelaya, jefe de la Policía en Nueva Segovia, supone que el móvil de este crimen fallido fue la venganza, porque en el contexto de un conflicto de propiedad de las familias D’Tourniel-Amador, un hermano de Pastrana Landero, que era trabajador de una de las partes en conflicto, murió cuando embriagado cayó de un puente con su bicicleta.

La familia Pastrana Landero duda de la versión del accidente, y más bien cree que a su familiar lo mandaron a asesinar, y que el crimen lo cometió Centeno Rosales, ya que su esposa sanfernandina pertenece a la familia contraparte.