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Al menos 25 años a la sombra podría pasar Santos Pascual Avilés Martínez, porque fue inculpado por el asesinato de Sergio del Pilar Dávila, comerciante de granos básicos originario del municipio esteliano La Trinidad, Rizo, a quien mató a machetazos, por celos.

La juez de Distrito Penal de Juicio de Estelí, Elizabeth del Carmen Corea Morales, inculpó a Martínez, pero no dio fecha para leer sentencia condenatoria, porque está de subsidio.

El fiscal auxiliar Arsenio Medina recordó que la conducta criminal del acusado se agravó, porque cuando vio que su víctima aún estaba con vida, continuó dándole filazos para acabar con él.

El crimen ocurrió en septiembre de este año, en la comunidad El Barro, jurisdicción del municipio esteliano de San Nicolás.

Los parientes de Dávila Rizo, originario del municipio esteliano La Trinidad, explicaron que la víctima visitaba la comunidad donde sucedieron los hechos, por asuntos comerciales, no porque existiera relación alguna con la exmujer del victimario, una dama de 22 años.

En ese sentido aclararon que Dávila estaba en la casa de esa mujer, porque iba a comprar dos quintales de frijoles, pero como ese día llovió, esperó a que pasara el temporal, pero se topó con el celoso exmarido Avilés.

El señor José Santos Dávila Escoto, padre del ahora fallecido quien tenía 35 años, dijo que este era una persona emprendedora y honrado, por lo que pidió públicamente a la jueza, que imponga la pena máxima.

 

Condenan a “paracaidista”

El juez Segundo de Distrito Penal de Juicio de Matagalpa, Frank Rodríguez, condenó a doce años y seis meses de prisión a José Domingo García Duran, por el homicidio de quien en vida fuera Julio Edmundo Ocampo Luque.

El abogado del acusado no pudo probar la legítima defensa que alegó; por el contrario, en el juicio quedó claro que el victimario se apostó detrás de un árbol de guanacaste y disparó su rifle calibre 22 contra Ocampo Luque, quien iba a caballo con uno de sus hijos.

El crimen ocurrió en el cerro El Caballo, municipio de Muy Muy, donde Ocampo tenía una propiedad que había comprado al Estado; pero, debido a los conflictos con desmovilizados de la Resistencia que invadían la misma, decidió regresarla, y precisamente el día de la entrega fue ultimado, explicó Yolanda del Carmen Leiva, la viuda.

“Mi esposo no tenía enemistad con ese señor, más bien le prestaba dinero. José Domingo decía que la propiedad era de él y por eso mi esposo decidió regresársela al Estado, que la iba a dividir en parcelas para entregársela a los desmovilizados, lo que no le gustó a este señor y por eso lo mató”, explicó.