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Al interior de la casa de doña Norma María Miranda, de 57 años, solo se escuchó que alguien golpeó la puerta hecha de zinc; minutos después se vino un alboroto. Eran los vecinos que trataban de socorrer a Lenin Antonio Ibarra Miranda, de 18 años —hijo de doña Norma—, quien estaba irreconocible por tantos golpes que recibió en el rostro.

“Mi muchachito iba desorientado buscando su casa. Seguramente fue él quien golpeó primero la puerta, pero se desvaneció una cuadra después. Mi pobre hijo, que con nadie se metía. Él buscaba el realito, era servicial, se ganaba la vida de cualquier manera, desramando árboles, botando basura, en construcción… de lo que fuera”, dijo entre lágrimas doña Norma, progenitora de la víctima.

La noche fatídica

Los hechos ocurrieron la noche del miércoles 18 de diciembre, fecha en que doña Norma trasladó a su hijo al centro de Salud “Edgar Lang”, pero por la gravedad del caso fue remitido al hospital “Antonio Lenín Fonseca”, donde falleció la madrugada del viernes.

La familia doliente veló el cuerpo del “Morrito” —a como le decían cariñosamente las amistades a Ibarra— donde fue su casa de habitación, ubicada en el barrio “Colinas del Memorial Sandino”, al momento que llegaron los peritos del Instituto de Medicina Legal a traerlo.

La familia doliente no opuso resistencia, porque solicitaron justicia. “Queremos que encuentren al culpable, mi hijo antes de morir me dijo que fue el hijo de doña Ericka, la que vende sopa (en el barrio). Ese hombre me lo desbarató por dentro, mi hijo vomitaba sangre, quiero que pague lo que hizo”, manifestó entre lágrimas la progenitora.

Tras la paliza, aún con vida, la víctima aseguró que una perra lo iba a morder y él la pateó, y el hijo de la dueña lo agredió con un casco de motocicleta.

“Esta es la segunda vez que me matan a un hijo, el otro fue en el barrio ‘Carlos Marx’ hace dos años, y nunca se hizo justicia, hasta me enfermé de diabetes. Soy cristiana, pero ahora espero que en la tierra también haya justicia”, señaló Miranda.