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Allan José Jiménez López, de 26 años, murió instantáneamente al recibir un disparo de arma de fuego en la cabeza, propinado por personas hasta ahora desconocidas, según la versión de la Policía en el Distrito Cinco. Sin embargo, los familiares del fallecido identifican al autor sólo con el nombre de Oliver, miembro de una pandilla de delincuentes del barrio “Jorge Dimitrov”.

Un poco después de las 12:30 de la noche de ayer domingo, Jiménez López regresaba a su casa, ubicada a varias cuadras de la Iglesia Sagrada Familia, del barrio El Riguero, cuando descubrió que era seguido por tres sujetos, apresuró el paso junto a su esposa, pero tres sujetos más le salieron al frente, y tras un rápido forcejeo, un tipo identificado como Oliver le realizó el disparo. De inmediato, los autores salieron corriendo, mientras la esposa del fallecido gritaba de dolor por el hecho criminal.

La subcomisionada Margarita García, jefa de Auxilio Judicial del Distrito Cinco de Policía, no dio mayores detalles del crimen. “Estamos investigando”, se limitó a decir. Mientras reconocía que presumiblemente el arma usada en el crimen era un revolver calibre 38.

Tampoco dijo si tenían sospechas sobre alguien en particular, “se trató de un disparo”, aseguró, mientras repetía a cada pregunta de los periodistas que se estaba investigando y que no había dictamen médico legal.

Ya estaba amenazado
Una persona que prefirió no identificarse, explicó a EL NUEVO DIARIO que Allan José había sido amenazado de muerte por una persona a quien sólo identifica con el apellido Díaz, que vive en el barrio “Enrique Schmidt”, y que es integrante de la pandilla de Los Galanes del “Jorge Dimitrov”.

“Esa persona lo tenía amenazado”, aseguró nuestro informante, quien relató que en una ocasión ese hombre le mandó a decir a Allan José que “donde lo encontrara lo mandaba a matar”.

Detalló que Díaz fue miembro de la pandilla “Los Panzones”, que operó en el barrio “Enrique Schmidt”, pero que esa pandilla se desintegró, entonces Díaz se pasó a la agrupación de Los Galanes.

Según versiones de los vecinos de la víctima, en el sector han muerto en menos de un año tres jóvenes, todos asesinados en manos de los pandilleros, información que tiene en manos la Policía, pero que hasta ahora no se ha hecho justicia en ninguno de los casos.

La última muerte, antes que asesinaran a Allan José, fue la de Yáder Guillén, ultimado de un disparo por un sujeto apodado “Chancho Visco”, también en los alrededores donde fue asesinado Jiménez López.

Pide justicia
La señora Auristela López, de 64 años, mamá de Allan José, reclamó a las autoridades policiales una investigación seria sobre la muerte de su hijo. Señaló que hace años, otro de sus vástagos murió también de un disparo en la cabeza. La bala era para otra persona, pero le dio a su hijo y lo mató. “La Policía está más preocupada en cuidar políticos con esto de las elecciones”, reclamó la adolorida madre.

Otro muerto
Ayer fue sepultado en el cementerio de San Judas el señor Marcos Ponce, quien falleció la tarde del pasado sábado en Bosques de Xiloá. Ponce recibió una descarga eléctrica cuando realizaba una reparación en los cables para energía eléctrica en la vivienda de su hija, identificada sólo como Mariela.

Lenín Núñez relató que Ponce trató de cortar un cable con un alicate, y de pronto fue impactado por la corriente eléctrica que le quitó la vida en pocos minutos.