Jorge Eduardo Arellano
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El nicaragüense José Antonio Hernández Rivera deberá responder ante la justicia por el asesinato a acuchilladas de su ex pareja, la costarricense Marta Lorena Bustos Traña, y de su paisana Vilma Cruz, quien salió en defensa de la primera.

Según las investigaciones y testigos, el pinolero había amenazado a su ex compañera el domingo pasado porque lo dejó y vio que conversaba con un joven, e incluso se dice que los correteó con un cuchillo.

Ese día, el incidente no paso a más, pero este viernes último, antes de las seis de la mañana, José Antonio se presentó a la casa de Vilma, en la comunidad de Parritilla, en Aserrí, quien decidió darle un espacio en su vivienda a Marta Lorena, luego de separarse de él --José Antonio--.

José Antonio, al ver a su ex compañera, se le lanzó con un cuchillo y le provocó varias heridas mortales, en presencia de varios niños, incluyendo los de él.

Vilma, al escuchar los gritos de angustia, fue a socorrerla, pero el enfurecido hombre le propinó también varias estocadas de muerte. Herida de muerte, como pudo llegó hasta la vivienda de Guadalupe Bustos, hermana de Marta, donde ingresó, pero lamentablemente falleció a los pocos minutos.

En tanto el papá de Vilma, Antonio Cruz, acudió y se enfrentó con el asesino con un machete, y logró herirlo, pero también él resultó con una herida en el tórax que ameritó traslado a un hospital.

El asesino ensangrentado llegó a la pulpería El Torito, donde confesó al dueño
que había matado tres, y le dijo que llamará a la Policía. Al llegar la Fuerza Pública las dos mujeres estaban fallecidas, y el papá de Vilma fue asistido al igual que el asesino, quien después fue puesto a la orden de la Fiscalía.

En otra tragedia, el nicaragüense Patricio Antonio Cruz Blandón pereció de manera instantánea, cuando la rama de un árbol que cortaba se desprendió y le cayó en la cabeza. El hecho sucedió en la finca La Tejona, en Santa Teresa de Cutris.

Cruz Blandón, con varios años de residir en Costa Rica, se dedicaba a esa actividad, y su esposa Nubia Fajardo, con quien engendró dos hijos, lloró su infortunio.

El compañero de trabajo, Luis Gutiérrez, narró que dejó a Cruz Blandón con una sierra cortando un árbol, y cuando regresó encontró la maquina encendida y tirada a un lado del cuerpo.

Al acercase vio el cuerpo inerte y que le chorreaba un hilo de sangre por la frente. Llamó a la Cruz Roja, sin embargo no pudieron hacer nada, pues había fallecido.